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'Los exiliados románticos', charlamos con Jonás Trueba

Vía El Séptimo Arte por 02 de septiembre de 2015

Qué mejor manera de despedir el verano recordando una de las películas más frescas y estacionales que hemos tenido la suerte de ver este año. Jonas Trueba vuelve a sorprendernos a todos con su tercera película 'Los exiliados románticos', que, tras su paso con éxito por festivales cómo el de Málaga (Premio Especial del Jurado, Biznaga a la Mejor Música y Mención Especial de la Crítica) y tras recorrerse los cines de verano de buena parte del país llega por fin a la cartelera el próximo viernes 11 de septiembre, no sin antes recordar la entrevista que tuvimos el placer de realizar a su director durante la mencionada edición del Festival de Cine Español.

Jonas Trueba


Hiciste tu primera película dentro de un sistema de producción “convencional” e hiciste todo lo contrario en tu siguiente película… ¿cómo te planteaste hacer esta nueva aventura dentro del camino del cine que quieres hacer y porqué?

Tampoco es que tenga yo claro el camino, de hecho creo que el camino tiene que sorprender. Yo creo que ha ido surgiendo así, porque las cosas han cambiado mucho de antes a aquí, si ahora quisiera hacer 'Todas las canciones hablan de mí' cómo la hice no podría, y, es curioso, porque es una película que aunque pueda parecer industrial la rascamos a esa antigua época de milagro y ya se hizo gracias a que el mismo grupo de gente se la echó al hombro y el productor accedió a hacerla porque estábamos muy dispuestos a hacerla bajo cualquier circunstancia.


Pero formalmente ya se notaba que estaba destinada a seguir un camino diferente del de la industria…

Claro, era una película que rodamos en 5 semanas y que me hizo a mí darme cuenta de muchas cosas, de lo que costaba levantar algo así, tomar nota de que si yo quería hacer ese tipo de películas no las iba a poder hacer. Me di cuenta que probablemente ninguna televisión habría querido financiar una película mía y que tenía que hacer algo. De ahí surge un poco también 'Los ilusos ', de una búsqueda de poder trabajar sin ciertas injerencias y teniendo la posibilidad de cambiar, de cambiar sobre la marcha, de sorprender, de hacer cosas que te das cuenta que cuando tienes un presupuesto, un productor o una televisión detrás no hay posibilidad de hacer, no puedes dudar, no te dejan. Entonces ahí se empieza a gestar esto, fue una película muy importante para nosotros porque disfrutamos mucho y nos sentimos bien haciéndola, pero con ésta hemos cambiado muchas cosas, hemos creado una productora y aspiramos a tener una cierta viabilidad en lo que hacemos y una cierta visibilidad. No hay ningún afán de quedarme yo en un ghetto, en un margen, yo quiero hacer las películas que quiero hacer.


Esta manera de producción sin ataduras fomenta la creatividad, es gente que queréis hacerlo, y se transmite al otro lado de la pantalla, es algo positivo pero, entramos en el debate industria y dónde tienen cabida este tipo de proyectos…

Sí, por eso ponerla en Málaga me parece muy interesante, aunque mucha gente se haya extrañado ha sido como decir bueno vamos a hacer esta película y cuidado, que somos una película más. Estoy un poco harto de que cómo es low cost y todas esas terminologías significa que ya no puedes acceder o ya no puedes estar en nose donde. Creo que las películas son películas y necesitan encontrar su manera, su método, su forma de hacerse, y el error muchas veces de lo que es la industria es que se crea una especia de metodología, de manera de hacer las cosas que se supone que tiene que ser siempre la misma, y eso es lo que deriva muchas veces en un cine que es demasiado parecido, esquemático, que sigue un molde, por eso creo que es importante la esencia de hacer cine, afrontar cada película de la forma que consideres que es mejor hacer esa película, porque al final eso se transmite a la propia película, la forma en que ha sido hecha, el alma. Y aquí intentamos hacer películas donde todo lo que haya sea orgánico.


¿Cómo encuentras tú la forma de decir, quiero hacer esta película y la quiero hacer de esta manera, cómo llegas a esa decisión, o las cosas simplemente van surgiendo?

Van surgiendo, hombre, tampoco me gustaría que pareciera que hago las películas en pantalón coto y de cachondeo. Las películas son procesos complicados donde das muchas vueltas y dudas, y a veces no lo ves claro pero tomas decisiones a veces buenas y a veces malas y yo creo que hay un proceso creativo donde muchas veces directores cometen el error de pensar que la producción es el rollo de hacer cine pero no, la producción es pura escritura y pura creatividad, donde tú empiezas a tener en cuenta con qué materiales vas a contar, de qué elementos vas a disponer, ese es el oficio del cineasta, tomar una serie de decisiones previas, no sólo con qué actores voy a rodar, si no de qué manera voy a rodar, en cuantos días, con qué cámara… todo eso va modulando hacia una cosa que luego es la película. Es un error pensar que tienes que encontrar el marco, que te den el dinero para hacer una película y luego ir a rodarla y hacerla.


Partes de lo que ya tienes para hacer la película en vez de decir quiero hacer esto y buscar lo que crees que necesitas para hacerlo.

Exactamente es eso, pero porque yo soy particularmente obsesivo con no frustrarme, veo que el cine es un refugio para frustrados, es decir, como es muy aparatoso, te encuentras con muchas gente que te está contando que no ha hecho tal película porque le ha pasado esto o aquello, y yo creo que no puede ser, hay que hacer películas, que no haya excusas para no hacer. A mí me gusta decir qué tenemos, con qué materiales contamos, pues con esto vamos a jugar, vamos a hacerlo bien, disfrutarlo y que no falte nada, que aunque puedan ser películas con muy pocos materiales aprovecharlos bien.


Lo importante es lo que contenga la película…

Claro, pero ese problema está siempre. Me gustaría hacer películas con presupuestos diferentes, grandes… pequeñas… me resulta también raro directores que quieren hacer sólo películas grandes o sólo pequeñas, primero habrá que ver. Yo sería feliz haciendo películas así toda mi vida pero también me gustaría poder remunerar bien a la gente que trabaje en ellas, por lo menos dignamente, crear un sistema me obsesiona y todavía no lo he conseguido, crear un sistema de trabajo acoplado y real, porque creo que el cine se ha hinchado mucho, se tiende a sobredimensionar, antes y después, acaban las películas y muchas veces quieren venderse cómo más grandes de lo que son. Me obsesiona que las películas estén ajustadas a su realidad, en el antes de hacerlas pero también en el después, en el cómo se las ofreces a la gente, creo que eso es importante.


En ese sentido, el problema que dices de hacer solo películas pequeñas es que también sólo llega a un público pequeño. Con Los Ilusos optaste por distribuir la película yendo con ella bajo el brazo pero esta vez ya habéis estado en varios festivales. ¿Cuál es su futuro?

Bueno, vamos a ir viendo, de momento estamos con los Binarios, unos distribuidores pequeños -que yo les llamo los “distribuidores románticos” porque son muy jóvenes- que conocí durante Los Ilusos. Yo iba despotricando por ahí contra la distribución y coincidí con ellos que estaban distribuyendo Nana de Valerie Massadian y se me acercaron un día y me dijeron que sí que hay gente que queremos distribuir de otra manera y probar cosas nuevas. Así empezamos a hablar, nos hicimos amigos y ahora se han subido a la peli. Ellos están centrados en eso, en encontrar formas de distribución y exhibición nuevas, no están cerrados a hablar con una sala y acordar cuantos pases me das y proyectarla una semana si no que también puede haber otras maneras. No aspiran a ganar a ganar y a ganar sino a poder distribuir películas que les gustan, intentando no perder dinero y en esas estamos. Con ellos vamos a ver, no va a ser exactamente igual que Los Ilusos porque me parecía absurdo pretender copiar un sistema.


¿Igual que buscas reinventarte a la hora de filmar lo mismo a la hora de distribuir no?

Con Los ilusos en ese momento me apetecía hacer esa distribución un poco más casera, mano a mano, ir yo a los sitios, hubo muchos coloquios en los que lo interesante no era hablar de la película si no hablar del estado del cine en general, de la exhibición, y se armaban debates interesantes con la gente sobre porqué habíamos distribuido esta película así y sobre la responsabilidad que también tienen -tenemos- los espectadores en tener interés, en no quedarse sólo en lo que te han dicho que se estrena el viernes si no saber que hay más cosas y buscarlas, ir a ellas, para que en cierta manera tenga sentido hacer las cosas de otra manera, que eso vaya acompañado por los demás. La película daba para eso en ese momento, pero esta película me pide el cuerpo distribuirla de una manera más inmediata y no tengo porqué estar yo en todos sitios con ella. Estamos viendo como hacemos, cómo nos colamos en según donde. Lo importante es mover la película de una manera que se transmita en su medida, en lo que es, no mentir, no pretender vender algo que no es.


Aunque parece una película muy generacional, es fácil que gente de otras generaciones cercanas se sientan identificados: la incomunicación, el poder sacar lo que tienes, sentirte libre y bien contigo mismo… ¿crees que trata un tema generacional dedicado a la gente que pueda verse identificado?

No es tanto que pueda estar destinada como una película para mi generación, yo creo que de hecho la película tiene muy pocos elementos y que son de cualquier generación, la idea de lanzarte, de viajar, de ese gesto de sorprenderte a ti mismo de hacer las cosas, yo creo que eso es aplicable a mi generación, a la tuya si es más joven y a la de mi abuela. Lo que si que creo que es más propiamente de una generación en torno a la mía es la forma en que los hombres y las mujeres hablan en la peli, esta misma película hace 20 años en España tendría unos diálogos muy distintos porque la relación entre hombres y mujeres era muy distinta. Yo creo que en esta película sí hay algo muy generacional que es la idea de amores efímeros, un poco indefinidos por momentos en que no sabes muy bien lo que ha pasado ni lo que va a pasar, que no te acabas de asentar, esa especie de inconcreción o de volatilidad es propia de este tiempo y en parte de una generación pero nunca he pretendido hacer películas generacionales, intento hacer películas que por lo menos de primeras la gente que tengo alrededor las reciba bien y sienta que cuento algo de ellos, porque es lo que controlas, porque es lo que conoces pero siempre lo haces sabiendo que puede haber más gente así que no conoces y que ojalá entren, pero esas cosas de directores que dicen “no yo hago películas para el publico”, ¿pero qué publico?, ¿sabes realmente cómo es o consideras que realmente hay algún director que no quiera hacer películas para la gente?


Tus películas muchas veces recuerdan a películas de importantes directores que fueron jóvenes cómo Patino o Erice en la manera en que encierran y transmiten el alma de una generación. Creo que tienen algo en común ya que todo el cine español va mamando de lo que ha visto y aún así tiene algo propio de esta generación. La diferencia es que si bien esas películas transmiten nostalgia y melancolía las tuyas transmiten alegría, ganas de salir adelante, vivir y disfrutar la vida.

En cierta forma sí que siempre he intentado o he querido acabar las películas cómo que haya un “continuará”, que no sintiéramos que nos quedamos en un callejón sin salida. De una manera no muy premeditada he intentado las tres veces hacer finales que no fueran cerrados en sí mismos, abiertos a nuevas posibilidades y que el espectador lo recibiera así, parece que ahí si tienes una responsabilidad como cineasta, si alguien viene a ver una película tuya creo que no le puedes dar contra una pared, yo creo que hay que intentar ampliar el campo de mirada y a mí me ha gustado cómo espectador cuando una película me ha abierto ojos.


Es decir, ser un poco optimistas con la realidad…

Sí, aunque más que optimistas creo que el cine es una cuestión de fe, hay que creer, y es muy triste cuando por ejemplo ves que estudiantes de cine son muy poco creyentes en el cine, eso me impacta. Siempre les hablo de la idea de salto de fe que tiene que hacer el cineasta para hacer una película, pero el salto de fe también lo hace el espectador. Cada vez tengo más claro que el cine consiste en eso, que las películas consisten en eso, en una especie de pacto que tú creas, pero es muy importante que el espectador quiera creer. Por eso digo que hacemos películas un poco idealistas en ese sentido, en las que hay que querer creer. Tu has creído en eso cuando la has hecho pero luego no basta con eso, luego tienes que ver que la película te haya gustado, mas que por buena o mala, porque tu has querido creer en lo que estaba ahí, tu has hecho un salto de fe y lo triste es que muchas veces los espectadores son demasiado cómodos y no quieren darse a si mismos esa oportunidad.


En esto también influye que el cine que nos llega más masivamente es el cine que te lo da todo hecho y esto puede generar que cómo espectador no tengas la educación cultural suficiente o las ganas de dar más de ti

Totalmente, sí creo que eso es una cuestión a veces de cultura pero más allá de eso creo que podría haber gente con poco educación que haya visto poco cine que sean capaces de hacer ese salto, creo que es una cuestión más de actitud, de moral, que de inteligencia o de educación. El otro día leía un texto que me gustó de una recopilación de Ricardo Piglia que hablaba de la actitud del lector, de cómo tu te posicionas cuando lees un libro, pues el cine es lo mismo, la actitud que tú tienes. Obviamente tienes que tener una actitud cuando ruedas pero no se habla de la actitud que tienes que tener cuando ves una película y hay que tener una actitud y creo que tiene que ser de cierta creencia, de cierta fe, porque si no la mayoría de películas no funcionan, es decir, ves películas de Lubitsch, de Preston Sturges, de Hong Sang-Soo, de Woody Allen, de Garrel, ejemplos muy distintos que si en realidad nos han gustado ha sido porque hemos creído en ellas, porque son películas también muy fáciles de desmontar.


Volviendo a la película y sus temas, comentabas en relación a las chicas que aparecen en la historia que al igual que ocurre en ésta, os la habíais ido encontrando por el camino y las añadisteis a la película

Sí, un poco sí, la verdad es que las conocía, pero fue un poco improvisado. Las conocía, a algunas como por ejemplo a Renata muy poquito, sabía que estaba en Toulusse asique la dije vamos a pasar tal día, te recogemos, entras en la peli te apetece, no se muy bien cómo va a ser, hicimos unos skypes, hablé con ella, “nunca he hecho cine, si nunca me has visto actuar” me decía, per al final se sumaba, igual que las otras chicas que se unieron de la misma forma. Obviamente son personas que has conocido y que tienes una intuición con ellas, te puedes equivocar o no pero para mí lo más importante cuando hago una película es cuando tengo claro qué actores van a aparecer en ella, ahí está la película. Incluso puedo tener muchas dudas de qué va a ser esa película exactamente, pero el saber que la voy a hacer con este o con aquel ya ahí creo que tengo lo fundamental.


Forma parte de la experiencia también, el no decir quiero a esta actriz para que interprete este papel cuando puedes coger a personas que te den algo más

Intento coger a personas que me han enamorado un poco, personas que te interesan y que los quieres retratar, capturar, hay algo de ellas que has visto y que vas a intentar meter en la película y retratarlos de tal forma que también luego ellos se sorprendan, devolverles una imagen de sí mismos que sea interesante para ellos, a veces incluso que sea muy pegada a su personalidad pero a la vez despegada y que muchas veces hay una cierta incomodidad en ellos cuando se ven y cómo tú los ves.


Tulsa no solo hace la banda sonora si no también forma parte de la película y de una forma muy importante, cómo punto de unión y cómo acompañamiento constante de los protagonistas y la historia.

Una de las cosas quizás más interesantes de la película haciéndola y cómo espectador es la tensión que hay con ella en la película en el sentido de que nunca está muy claro que hace ahí y qué es, y para mí eso está bien, no es algo que haya resuelto ni que te pueda explicar. Es orgánico, para nosotros también era un poco así, con ella lo hablábamos y ella misma decía “ahora hacemos esto, porqué, qué significa” y yo “no lo sé”, me lo pide, había algo físico ahí con ella que fue saliendo así y no merece una explicación más allá, creo que esa tensión lo hace interesante y ella también ha sido muy generosa porque ha puesto mucho en la película.


Igual que hay cosas que se incluyen, ¿como cuanta parte se quedaría fuera?

En esta muy poco, prácticamente toda la película está dentro, le puse una vez el montaje a una amiga y me dijo “ya está, ya se ha acabado, es muy corta mete algo más, no tienes algo más” y yo dije “no, es que está todo ahí”. Hombre, siempre cortas alguna cosita pero prácticamente está todo ahí, es una película muy escrita en rodaje y en montaje sólo se ha pulido. Igual que Los ilusos fue una película escrita en montaje, esta ha sido una película escrita en rodaje.


por Diego Sánchez Izquierdo
@DSaniz



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