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70ª Berlinale: 'One of These Days' y 'Otac' (Father) - La invisible frontera de la pobreza

Vía Berlinale por 23 de febrero de 2020
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A pesar de ser obras totalmente distintas, me parece interesante escribir el artículo de hoy mencionando a las dos con un tema central en común: La pobreza como frontera dentro de la sociedad. Además, ambas comparten el hecho de estar inspiradas en eventos reales.

Estaremos de acuerdo en que fronteras las hay de muchos tipos, y en que nunca hacen referencia a nada bueno. En este caso hablamos de las que hay dentro de los países, en la sociedad; fronteras invisibles que separan dramáticamente las clases sociales y pueden llevar a los individuos a la desesperación. Lo peor es que, si ni siquiera las vemos, ¿cómo vamos a ser capaces de hacerlas desaparecer?

'One of These Days', del director alemán Bastian Günther, es una película que empieza con la diversión de los shows americanos: una competición donde se sortea una camioneta para el participante que logre aguantar más tiempo con sus manos encima de ella. Sí, parece absurdo, pero estarse días en compañía de otras personas, de pie, con las manos pegadas a un coche, con sólo pequeñas pausas para comer e ir al baño, y sin dormir, es un show asegurado.

Sin embargo, la película no es ningún show. No pasan cosas divertidas, ni los participantes tienen ocurrencias brillantes mientras aguantan de pie las calurosas horas de verano. No nos entretienen, ni nos ofrecen un espectáculo digno y memorable. De algún modo, es todo muy fácil de olvidar. Menos para los participantes en sí, los únicos que de verdad están arriesgando con el juego. Retenidos como rehenes alrededor del coche, luchan contra la humillación que supone pensar que es su única forma de poder permitirse una camioneta así. Son "loosers", gente pobre del sur de Estados Unidos, que sirven de entretenimiento a otros americanos de otro eslabón social que disfrutan con el "schadenfreude", el sufrimiento ajeno.

Porque es sólo un coche, ¿no? La película va más allá. Joe Cole (el brillante actor británico conocido por 'A Prayer Before Dawn' o la serie 'Peaky Blinders') personifica al protagonista cuyo problema es el no poder enfrentarse a la realidad para superar sus miedos. Y su mayor miedo es el de ser un fracasado, básicamente por no conseguir un trabajo estable ni poder llevar a su familia al estatus de vida normal que se logra con dinero. ¿Tanto le cambiaría la vida un coche? El concurso lo que le crea es una nueva – falsa – realidad, que engulle temporalmente a la verdadera. La ilusión de ser un ganador. Pero como toda farsa, no puede durar para siempre.

'Otac (Father)' es el cuarto largometraje del premiado director serbio Srdan Golubović. Inspirado por un evento real, narra la historia de un padre que tiene que enfrentarse a los servicios sociales corruptos de su país por haberse llevado a sus hijos después de que el hambre y la pobreza indujeran a la madre al borde del suicidio.

Con este aterrador punto de partida, discriminados por ser una familia pobre, en una sociedad donde la integridad humana ha sido devastada, el padre decidirá cruzar el país a pie hasta la capital de Belgrado para presentar su caso ante el ministro en persona e intentar apelar la sentencia que ha separado a su familia. En palabras del director, el andar se vuelve el más grande y puro acto de libertad, así como de resistencia pacífica. Y así empezará un camino guiado por el instinto e impulsado por el amor hacia sus hijos y la desesperación.

El personaje principal, interpretado con mucho talento y veracidad por Goran Bogdan (de la serie 'Fargo'), es un superviviente: Sus actos no son premeditados, sino más bien su única opción. No es que quiera ir andando hasta Belgrado; es que no tiene dinero para pagarse el billete de autobús. Es el prototipo de perdedor de nuestros tiempos capitalistas, regentados por el esclavismo de la propiedad, en los que, como comentaba más arriba, sólo el trabajo (el dinero) permite llegar a una vida normal. Pero en este caso, la misma fuerza de voluntad que impide renunciar a la justicia y al derecho como padre, convierte, a lo largo del viaje, al perdedor en héroe. Si el inicio ya me pareció bueno, el final creo que es de los mejores.

por Aina Riu
@aina_rv


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