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Capítulo VII: Esos ojitos

Vía Festival de Cine Español de Málaga por 28 de abril de 2016
Zoe

Su propio guionista y director, Ander Duque, describe 'Zoe' como una "película privada" centrada casi en exclusiva en el trabajo de sus dos protagonistas. Una apuesta arriesgada de la que sale triunfante en gran parte gracias a Zoe Gavira, una niña de 5 años que se roba la pantalla con una naturalidad asombrosa.

Ayuda por supuesto un rodaje "tan íntimo", en dónde el mencionado Duque se marca un "cámara y yo" que borra la línea entre la realidad y la ficción. La apuesta no podría haber salido adelante sin, lo dicho, el aporte de una niña que se corona como la gran estrella del festival (sin desmerecer el trabajo de Rosalinda Galán).

Duque demuestra que se puede hacer mucho con muy poco en lo que bien podría ser una versión alternativa de 'Techo y comida', en dónde el sensacionalismo tremendista y el estereotipo reivindicativo de aquella dejan paso a la ensaltación del calor humano como fuente de sensibilidad. Una pequeña gran obra que, en suma, posee un pequeño corazoncito latiendo bajo un manto de esa autenticidad de la que carecía la citada película de Juan Miguel del Castillo.

No tan lograda se presenta 'Callback', esforzada y apreciable cinta que Carles Torras ha rodado en un Nueva York que, al igual que en ese evidente referente que es 'Taxi Driver', sirve aquí como marco idóneo para el lado oscuro más humano del sueño americano. Lo mejor, sin duda, es su nulo interés en juzgar a su protagonista. Un ser en realidad deleznable al que no se le busca una moralidad que lo redima o lo condene, creíble como uno más dentro de esa masa gris, anodina e impersonal que pueblan mayoritariamente cualquier gran ciudad del mundo, incluidas, por supuesto, las de Estados Unidos.

No obstante a la cinta le falta lo mismo que a su protagonista, alma. La incomodidad que intenta plantear no resulta particularmente subversiva ni particularmente novedosa, como tampoco resulta particularmente interesante una puesta en escena muy deudora del formato indie neoyorquino. Esforzada y apreciable, más no acaba de superar la sensación de ser una historia que ya hemos visto antes; peor, que ya hemos visto antes... mejor contada, quedando un poco relegada al "gracias por haber venido, ya le llamaremos" con el que tradicionalmente nos despiden de un casting que no vamos a superar.

Continuará...

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


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