Sitges, territorio Carax
Vía Festival de Sitges
por reporter 13 de octubre de 2012

El análisis del palmarés lo dejamos para mañana, para cuando el tiempo haya permitido reposar en nuestra ajetreada cabeza las primeras sensaciones dejadas por las decisiones del jurado. Mientras, no está de menos recordar que en este festival la actividad no se detiene, y que la reflexión no está acompañada por la calma, sino por, como no podía ser de otra manera, la compañía de otros filmes. Entre todos los vistos a lo largo de la última jornada, destacar dos que sobresalen por encima del resto. El primero, una de las joyas que con más mimo se ha reservado este año la organización. Ya tuvimos ocasión de degustarlo en el Festival de Cine de San Sebastián, pero no por ello debe dejar de mencionarse uno de los más prodigiosos descubrimientos que nos ha dado la factoría Sundance a lo largo de los últimos años. El nombre Benh Zeitlin debe figurar ya en todos los radares cinéfilos ávidos de nuevos talentos. El de este director, guionista y músico se muestra desbordante en su ópera prima 'Beasts of the Southern Wild', explosión fantástica con el inimitable encanto sureño estadounidense, y que con el telón de fondo del huracán Katrina, nos descubre un mundo mágico, poblado por seres igualmente mágicos, que exigen un hueco en nuestro corazón antes de su inevitable desaparición. Del descubrimiento indie al segundo título más memorable de la jornada, firmado por un director que en su día ostentó con orgullo la misma categoría de independiente (triunfando tanto en la fábrica de Robert Redford como en Sitges) pero que ahora prueba suerte con un título que conjuga sus inicios austeros con pretensiones más comerciales. 'Looper' es sin lugar a dudas el desafío técnico más importante en la breve pero intensa carrera de Rian Johnson, quien ahora se atreve a dirigir a la vez a nombres como Bruce Willis, Emily Blunt, Jeff Daniels y su antiguo actor fetiche y ahora consolidado valor Joseph Gordon-Levitt. Para unir a ambos extremos, un salto temporal usado como el perfecto método de asesinato por encargo. El resultado es una trepidante y elegante cinta de acción y ciencia-ficción cuya vocación de blockbuster no impide ver los destellos de calidad noir de su realizador, quien imprime a la cinta un intenso y casi imperturbable ritmo, ideal para darle un descanso a la mente... sin olvidar de darle algún que otro estímulo a lo largo del trayecto. Obviamente, el cupo asiático no ha fallado ni en la última jornada oficial. Éste ha estado representado primero por 'The Thieves', de Choi Dong-hun, entretenida pero excesivamente alargada historia sobre las peripecias de unos ladrones de guante blanco, sublimes en la realización de su trabajo, pero nefastos en lo que a relaciones humanas se refiere. El referente de la saga ''Ocean's'' de Steven Soderbergh es más que evidente, y la verdad es que -y ahí está el gran logro- éste no le va excesivamente grande. La sofisticación en el apartado técnico da paso a un clásicamente moderno relato de ladrón que roba a ladrón, en el que la occidentalización oriental no se muestra como un acto de colonialismo cultural, sino más bien como un diálogo entre dos formas distintas de hacer cine que pueden ponerse de acuerdo para construir un producto que en términos de box office (que de esto trata el asunto) puede aspirar a mucho más que al nada desdeñable y ya conquistado logro de batir todos los récords históricos en la taquilla de su país. Se entiende su apabullante éxito recaudatorio. La segunda apuesta provinente del lejano oriente ha llegado bajo el sello de calidad de una de las mayores vacas sagradas en Sitges. El maestro Takeshi Kitano vuelve a la carga con la esperada 'Outrage Beyond', película que ya desde su título nos dice lo que es: más de lo mismo... pero mejor. Tomando la acción en el preciso punto donde la dejó en su anterior filme, el incombustible cineasta japonés vuelve a adentrarse en el mundo yakuza, poniendo especial mimo en su característica liturgia, que parece marcarlo todo. Trajes caros, coches de lujo, jerarquización extrema en sus relaciones... y cómo no, una falsa contención que estalla periódicamente en forma de brotes de sanguinaria violencia. Kitano supera el handicap de haber perdido el factor sorpresa recuperando y potenciando su solidez detrás las cámaras, siendo su última creación una excelente clase magistral de cómo mantener la tensión tanto en los momentos de calma como en los que la creatividad está al servicio de manchar de rojo la pantalla. Como tampoco podía faltar la controversia, la sesión sorpresa de este año (guardada con recelo hasta el ultimísimo momento... por algo será) ha acudido a ultimísima hora para traérnosla. Vestida siempre con un sugerente bikini, ésta toma el cuerpo de Selena Gomez y Vanessa Hudgens -y dos otras petardas- en 'Spring Breakers', sobre la alocada y típicamente yankee escapada estudiantil de primavera. Cuatro jóvenes (una santurrona y tres diablillas de la muerte) deciden escapar del infierno de sus acomodadas existencias para emborracharse a base de cualquier sustancia etílica e insinuarse a todo hombre que deposite sus ojos en sus insinuantes cuerpos. La bomba. El director Harmony Korine se va de fiesta a Florida y tiene la desfachatez de enseñarlo todo... sin hacer partícipe al espectador. Puro porno-pop psicodélico, a medio camino entre el genial retrato de la adolescencia de la era de los realities MTV y la bazofia autocomplaciente que tiene en la hilarantemente bochornosa imagen de un James Franco en plan nigga-gangsta su máxima expresión. Como toda obra destinada a llevar el calificativo ''de culto'' (y como pasa con los teenagers de hoy en día), o se la ama o se la detesta con todo el alma. Sin término medio que valga. Mañana, más.
Por Víctor Esquirol Molinas