71 Seminci - Parte V
Bienvenidos a la quinta de las crónicas que vamos a dedicarle día tras día a la edición número 71 de la Seminci - Semana Internacional de Cine de Valladolid, la cuarta que un servidor cubre para El Séptimo Arte.
'We Are All Strangers' - Una de esas películas en la que quedarse a vivir. La nueva película del singapurense Anthony Chen es una de esas en las que uno se acabaría quedando a vivir... después de dos largas horas y media durante las que uno, básicamente, como aquel que dice, ha pasado el rato curioseando la vida de su vecino (y su familia). La cotidianidad del día a día atravesada por ese paso del tiempo que nos despoja de nuestra inmunidad ante las consecuencias de nuestros actos. La cálida y agridulce sencillez de la vida a pie de calle (y de la página) que se torna, con el paso de los minutos, a través de su naturalismo límpido y sincero, en una cercana familiaridad. No es que destaque, es que en su discreción uno se acaba sintiendo uno más en la familia. *******
'I Rarely Wake Up Dreaming' - La película de Isabelle Stever y Anna Melikova resulta bastante contradictoria, esgrimiendo una identidad queer que acaba jugando en su contra. Algo así, como cuando Kevin Spacey salió del armario para (intentar) defenderse de aquello por lo que mataron a Frank Underwood. La película, un drama tan pretendidamente íntimo como político, hilvana la invasión de Ucrania con la identidad de género de manera estacionaria, dando al final la impresión de superfluidad gratuita que no aporta gran cosa, toda vez que lo esgrime sin una contextualización que le aporte verdadero valor. Algo que además hace con la cargante laxitud de quien depende de estirar una sola idea para cubrir todo un largometraje. *****
'Talento para matar' - Si te la pilla un maestro del suspense en su mejor momento, te hace un clásico como 'Extraños en un tren'. Una referencia más que obligada... aunque Anton Corbijn no parece ser uno de estos maestros. Es un cineasta sólido y competente, pero ni tan juguetón ni tan inquieto como demandaba serlo este "noir literario" dónde la ficción y Patricia Highsmith se entrelazan (y funden) con la realidad (y por supuesto, un crimen). ¿O es al revés? Imperfecta, pero disfrutable y resultona (en las distancias cortas) aún a pesar de la sensación, manifiesta y puñetera, de no ser la película tan redonda, astuta, incisiva, insidiosa y/o memorable que, en el nombre de Tom Ripley, podría haber sido. O que debería de haber sido. ******
'Las islas afortunadas' - Más que una película, una anécdota presentada con la falta de enjundia y trascendencia de una simple anécdota. A Helena Girón y Samuel M. Delgado no es que les cueste que su nueva película alce el vuelo: Es que no parecen interesados ni en intentarlo. Una especie de resignación consentida que parecen compartir con los protagonistas de lo que bien podría ser un documental sin mayor recorrido que los 80 minutos que dura. Se fueron por donde vinieron. Entre medias un planteamiento, desarrollo y resolución átonos, tan áridos y secos como la propia isla de La Graciosa, a los que además de agua les falta tanta sangre como chicha (y/o sustancia). ******
Continuará...
Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex








