Buscador

Twitter Facebook RSS

'En la casa': Las mil y una redacciones

Vía El Séptimo Arte por 09 de noviembre de 2012

¿Por qué era Tom Sawyer amigo inseparable de Huckleberry Finn? ¿Porqu compartían la devoción aventurera? ¿Porqu tenían la misma capacidad para atraer toda clase de problemas? ¿Porque en definitiva eran almas gemelas? Desde luego. Pero al principio de todo, ¿por qué decidió Tom Sawyer acercarse a Huckleberry Finn? Fácil, porque su tía le había prohibido terminantemente que tuviera relación alguna con él. Mark Twain lo sabía: para un crío, no existe en este mundo un imán tan potente como una prohibición. Si ésta viene de la autoridad, la que sea, mucho mayor es el poder de atracción. No falla. Para los niños se trata de algo así como una regla dorada... para los adultos, también.

El razonamiento tiene su lógica, y no es tan contradictorio como pudiera parecer en un principio. Al fin y al cabo, si se nos prohíbe una actitud, o una sustancia, o tocar determinado utensilio, es precisamente porque el objeto normativamente fuera de nuestro alcance nos afectará de alguna manera. Presuntamente repercutirá en nosotros de forma negativa, de ahí la prohibición, claro está... o no tanto. ¿Y si el que prohíbe no es más que un egoísta que no quiere que nos fijemos en un tesoro al que nadie parece hacerle caso? ¿Y si, de alguna manera, podemos evitar que caiga sobre nosotros la maldición que se nos ha vaticinado? ¿Y si...? Ya estamos perdidos. François Ozon, muy consciente del poder que tiene sobre cualquier ser humano aquello que le ha sido denegado, estableció a partir de este punto los pilares para construir la que sería la gran triunfadora de una de las ediciones más lustrosas en la historia del Festival de San Sebastián.

Basada en la obra de Juan Mayorga, 'En la casa' habla precisamente de lo comentado hasta ahora... y de mucho más. Planteada como una simple anécdota (un profesor se queda sorprendido por la redacción de uno de sus jóvenes alumnos, y le pide a continuación a éste que siga escribiendo para él), la trama va evolucionando rápidamente en un juego cada vez más maligno y del que es imposible salir (adicción patrocinada de nuevo por el encanto de lo prohibido). El mero apunte a pie de página se va ramificando a ritmo endiablado y toca cada vez más y más temas, gozando todos ellos de un trato excepcional, incisivo y por encima de todo, estimulante. La violación de la intimidad, el filtro por el que toda realidad pasa antes de convertirse en obra de arte, la(s) mentira(s) sistemática(s) en cada narración, la relación entre el espectador y la obra, el efecto adictivo de lo morboso (más cuando éste parece ser real), -una vez más- lo seductor de lo prohibido...

En estas mil y una noches perversamente contemporáneas y que potencian al máximo el factor adictivo, cada actor, del más joven al más adulto (de Fabrice Luchini a Kristin Scott Thomas pasando por la revelación Ernst Umhauer), se luce, dando más poso emocional y dramático a un relato que en este sentido ya se valía por sí mismo. Pero si una luz brilla con más fuerza que ninguna otra, ésta es sin duda la del imprevisible Ozon, que en esta ocasión se supera a sí mismo (incluso se rehace de sus propios errores, como el de un final un tanto precipitado... pero excelentemente maquillado por un epílogo hitchcockiano perfecto para cerrar su relato), exponiendo con incontestable clarividencia un discurso enfocado a mirar al espectador a los ojos y, a ser posible, a hacerle sentir partícipe.

Se siente uno ciertamente incómodo (por intuirse en muchos casos que la pantalla no muestra, sino más bien refleja, y por alcanzar la empatía hacia los diversos personajes niveles vertiginosamente altos) viendo cómo el incauto profesor de literatura va siendo irremediablemente absorbido por una creación que él creía propia y plenamente controlada. En momentos como éste es cuando más se agradece estar en una sala de cine, ese lugar sagrado y que parece avocado a la extinción, pero que mientras exista, y mientras en él se proyecten películas como 'En la casa' se producirá algo de valor incalculable: que una obra de arte, al igual que las mejores clases, haga sentir, haga experimentar, haga dudar... haga pensar, todo esto sin que el receptor siquiera se dé cuenta. Magia.

Nota: 7,4 / 10

Por Víctor Esquirol Molinas

< Anterior
Siguiente >

Comentarios

  • Avatar de Mai
    Mai 11 de Diciembre de 2012, 11:50:53 am
    Lo has clavado, repor :obacion Es una gran película, inteligente, irónica y sobre todo tremendamente embaucadora.
    Como bien dices en mayor o menor medida todos sentimos una atracción irresistible hacia lo prohibido, lo morboso. Si al escuchar: "El olor de la mujer de clase media" no cae en saco roto... Ozon te tendrá en sus manos, inconscientemente habrás entrado de cabeza en ese juego extraño que el cineasta nos propone.
    Encuentro ciertas similitudes con Funny Games, Haneke también nos hace partícipes de un juego maquiavélico con el único fin (eso creo yo...) de demostrarnos que si se realizan películas violentas es porque existen espectadores que quieren ver ese tipo de películas, la ley de la oferta y la demanda, ya se sabe... En cierto sentido Ozon nos propone algo similalr: nos dan lo que en el fondo deseamos. Es una película mucho más profunda de lo que parece, cuanto más pienso en ella más fascinante me parece. Cómo nos pone lo morboso, cómo nos deja con la miel en los labios con ese "continuará", cómo nos ofrece ese cachito de realidad para que nos involucremos hasta las trancas...

    8,50/10
  • Avatar de Amármol
    Amármol 15 de Marzo de 2013, 06:51:09 pm
    Claude sabe escribir, ya lo creo que si sabe... Pero no puede mostrar sus cartas desde el primer momento. Tiene que hacer ver que necesita una ayuda, alguien que le pueda guiar para, llegado el momento, convertirlo en su juguete. Y así caen no solo el profesor, sino Rafa (los dos), Esther, las gemelas, Jeanne. Si el día a día no puede ser más que cuidar de un padre discapacitado, hay que buscarse una ocupación para distraerse. Mirar por la ventana (ajena) entretiene, pero puede llegar a aburrir; pero si esa acción es incitada por terceros, que a la vez están ávidos de saber qué es lo que hay al otro lado de esa ventana, entonces se convierte en algo productivo. Y esa productividad redunda en la satisfacción de convertirse en proveedor de la droga del auténtico voyeur, de suministrar las imágenes, cuanto más morbosas mejor, a quien está deseando saber qué es lo que va a suceder en el siguiente relato: Germain y, por extensión, el espectador.
    Spoiler:  (Continuará) (Click para ver)

    Un 8


    Mai, lo de 'Funny games' tambien lo habia pensado yo, tanto por la mala baba del chaval, como por lo de hacer participe al espectador de forma muy descarada
  • Avatar de Amármol
    Amármol 15 de Marzo de 2013, 09:41:01 pm
    Otra propuesta

    Es que según voy pensando y recordando, se me ocurren más cosas. ¿Y si Claude no fuera más que un vampiro? Buen seductor, nada sospechoso, pasa desapercibido, se alimenta de (las necesidades de) sus víctimas (la curiosidad morbosa del profesor, la falta de amigos de Rafa jr., la necesidad de un hijo más 'espabilado' con el que hablar de otras cosas que no sea baloncesto de Rafa sr., el desdén que recibe Jeanne, el aburrimiento de Esther...) De todos ellos recibe de una forma u otra la invitación a entrar en 'su casa' (o en su vida); ningún vampiro puede entrar en casa de nadie si no es invitado ('Déjame entrar'); una vez dentro, se hace el dueño.
  • Avatar de Calde_Vila
    Calde_Vila 21 de Marzo de 2013, 01:04:04 pm
    La vi en el cine cuando la estrenaron y fui dejando pasar el hacerle reseña y al final no lo hice. Ya comentándola más bien que haciéndole crítica, decir que es una peli notable que entiendo que a los amantes de la literatura les haya encantado tanto como lo ha hecho. De esos días que echas de menos leer más para poder disfrutar con sus incontables referencias.

    El matrimonio  empieza siendo mero lector / observador de los escritor morbosos y vouyeristas del protagonista y acaban siendo parte de la historia. La cinta recrea el proceso creativo de una novela y el espectador forma parte de él, sintiéndose partícipe en todo momento. Tanto se inmiscuye uno que recuerdo que al igual que los protagonistas empezar cuestionándote la moralidad de lo que ves y acabar siendo parte, al acabar la película subía por las escaleras del cine una pareja formada por una mujer mucho más mayor que el chico que iba del brazo y ya estábamos mi compañero de butaca y yo cuchicheando sobre la naturaleza de su relación.

    La película vende desde el inicio la premisa de que para que una obra triunfe tiene que 1º tenerte todo el rato preguntando "Que va a pasar" y 2º que el final sea inesperado y a la vez que pienses que era el único posible. En lo primero cumple sobradamente, en lo segundo algo más justito. Geniales sus actuaciones, sobretodo el chaval, con un personaje más que inquietante. Un 7 aproximadamente.
  • Avatar de Wanchope
    Wanchope 24 de Marzo de 2013, 11:03:28 pm
    Copio y pego lo dicho en ¿Qué película viste hoy?

    Me ha decepcionado, me esperaba mucho más. No ha sido una decepción total porque no es una película "suspendible". La historia me entretiene y me gusta hasta cierto punto en el que considero que se va por unos derroteros que no me gustaron... un 6

    Siempre tiene que haber una excepción... coincido prácticamente en todo, y si bien hacia la mitad me estaba gustando bastante a partir de ahí ha ido decreciendo tanto mi interés que al final me ha provocado bastante indiferencia; incluso he soltado una carcajada en su teórico clímax. Por coincidir coincido hasta en la nota, un 6 con sabor a derrota.

    Una lástima, la verdad.

Noticias relacionadas