'Deadpool y Lobezno' - El bocazas y el arisco
El problema es que no hay problema. El problema, es que 'Deadpool', sólo o acompañado, se ha erigido en una suerte de milagro donde todo aquello que pueda importar en la sala de al lado, aquí no. Cualquier cosa vale con tal de disfrutar, cualquier cosa con tal de pasarlo bien. Que es de lo que se trata...
Y ciertamente, con 'Deadpool y Lobezno' uno se lo puede pasar bastante bien. Disfrutar. Por más que haya que poner más de su parte que con las otras dos. Aunque no tan acusado, es algo parecido a lo que sucede con 'Torrente'. A lo que de hecho suele pasar con bocazas como Austin Powers o John Sparrow.
Que pueden resultar agotadores y/o cansinos en su descarada insistencia. Dos horas en compañía de un pesado enaltecido pueden ser muy largas, sobre todo si osa tomarse en serio. O si lo demás no ofrece algo más que pueda rivalizar con su voz; que ofrezca algo más que su voz. Que sea algo más que su voz.
En 'Deadpool y Lobezno' tenemos a Deadpool, y tenemos a Lobezno. También mucha autoconciencia paródica, cameos multiversales y fan service a raudales. Se trata, como bien sabemos, de disfrutar; de pasarlo bien. Y con 'Deadpool y Lobezno' uno se lo puede pasar bastante bien. Que es de lo que se trata...
En especial, durante una primera mitad más entonada que la segunda, más dubitativa y desigual en la que coquetea con la seriedad, el ritmo es inestable, el constante fluir de chascarrillos ya no sorprende igual y ni el argumento, ni los villanos, ni la acción se terminan de posicionar como un oportuno refuerzo.
Dos horas en compañía de un bocazas enaltecido pueden ser muy largas, sobre todo si no hay (o no parece haber) mucho más que no sea el omnipresente bocazas con afán de protagonismo e incontinencia verbal. 'Deadpool y Lobezno' tiene a Deadpool. También a Lobezno, pero sobre todo a Deadpool.
Y nadie se esfuerza en que haya mucho más. Que no es poco, aunque se eche en falta algo que evite o endulce el empacho después de dos horas de rancho un tanto basto; de un discurso tan hiperactivo y descarado, tan complaciente e indulgente que funciona más por acoso e inercia que por fuerza o ingenio.
Al fin y al cabo venimos a lo que venimos. Y con 'Deadpool y Lobezno' uno se lo puede pasar bastante bien, por más que se acabe haciendo fuerte en lo cómodo y conveniente, no tanto en una irreverencia que parece tan a medida que al final acaba pesando la falta de alguna variante que dinamice (y expanda) el juego.
Esto es, mucho lirili y poco lerelé.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex






Refresca bribón. Ni Willy The Kid.
Gracias!!
Nada, estaba feo ver el fallo y no decirlo; pero ya veo que también eres rápido en corregir.
Y con las facultades (si alguna vez las hubo) mermadas por el tiempo.
Enorme Myers.
P.D.: qué gusto volver.