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'Verity: La sombra de un engaño' - La asistente a las consecuencias

Vía El Séptimo Arte por 30 de septiembre de 2026
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Desconozco si la obra original lo es. Pero ya desde el principio 'Verity: La sombra de un engaño' deja clara su condición de película bastante... petarda. La presentación de su título, de hecho, parece dejarlo tan claro... como tan claro lo dejan sus mejores (¡!) momentos. 

Es un decir, claro. Pero si funcionó (y muy bien) con 'La asistenta', ¿por qué no con 'Verity: La sombra de un engaño'? Al fin y al cabo las dos son thrillers, tanto en esencia como en la práctica muy "campys". Es, un poco, como el que va a ver una comedia romántica. O una de hostias. O un western. Hay ciertas cosas que uno espera siempre encontrarse.

Los llamados clichés que por otro lado, hacen de ellas lo que son (y quieren ser); a menudo, también, lo que hacen que resulten atractivas, tanto en su franqueza y honestidad como en el respeto hacia los valores que a lo largo de los años han consolidado el género en cuestión.

En los casos de 'La asistenta' o 'Verity: La sombra de un engaño', de nuevo, uno no espera (o no debería) encontrarse con una 'Perdida'. Ni Paul Feig ni tampoco Michael Showalter tienen lo que hay que tener como para siquiera, intentarlo. Así que ni se molestan, haciendo más que de sobra como para que sea... o para que pueda ser suficiente.

Al menos no molestes.

Si decía que 'La asistenta' no era ni 'Perdida' ni tampoco 'La chica del tren', se podría decir que 'Verity: La sombra de un engaño' está entre medias de 'La asistenta' y 'Aguas profundas'. No es tan efervescente ni tan eficaz como la primera, pero tampoco termina como la segunda, aplastada bajo la falsa apariencia de la provocación. Algo es.

En ambos casos, tal vez, por culpa de su reparto. Por más que Dakota Johnson vuelva a poner la misma cara que en 'Cincuenta sombras de Grey'... o que en 'Madame Web'. Y es que, por ir un poco al grano ya, 'Verity: La sombra de un engaño' no termina de desmelenarse.

De ahí que aunque sea una película esencialmente petarda, sólo lo sea de forma intermitente; incluso esporádica; sin llegar a ser el divertimento desenfadado y "campy" más y menos logrado que eran, para bien y para mal, aquellas dos. Al final, la impresión es que el público decide más que un filme que en su empeño de no molestar, amaga... y no abraza.

Que transmite una cierta seriedad que puede resultar involuntariamente cómica, al mismo tiempo que transmite una cierta desvergüenza que puede resultar irremediablemente simpática. Ante la duda, mejor, dejarse llevar... y que sea lo que tenga que ser. 

Sea algo, o no sea nada.

 

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex

 

'La asistenta' - De perdida al río

 

'Perdida' - Todo es todo

 

'La chica del tren' - La chica, el tren, y no mucho más

 

'Aguas profundas' - Relación mortal

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