'El diablo viste de Prada 2' - Pobre de pobre
No soy un entusiasta de 'El diablo viste de Prada', pero cabe reconocer que es una película bastante agradable y vivaracha. De las que uno ve con una genuina sonrisa de complicidad, como bien puede ocurrir con, por ejemplo, 'Armas de mujer'. De hecho, salvando las distancias entre el encanto retro de los años 80 y el espíritu Ikea del nuevo siglo, a efectos prácticos ambas vendrían a ofrecer un resultado... bastante similar (y satisfactorio).
Además, la solidez y firmeza de ambas se ve respaldada por el paso del tiempo... 20 años para ser exactos desde el estreno de 'El diablo viste de Prada'. Una película que en 20 años parece haber envejecido menos que su secuela en tan sólo 20 minutos... Una secuela cuyos méritos, en gran medida, recuerdan a las de aquellas directas a vídeo de los años 90 que, precisamente, popularizó la Disney hoy dueña de lo que un día fue "la Fox".
Una secuela que al igual que el biopic de Michael Jackson carece de chispa y alma, de sangre en las venas. Una secuela claramente comercial cuya única intencionalidad, aparte de la evidente en los tiempos que corren, parece el blanqueamiento del personaje de Jaafar Jackson Meryl Streep. Si la primera se supone que es una sátira, la segunda podría ser una comedia de amigotes como las de Adam Sandler, que Netflx tenga en su gloria.
'El diablo viste de Prada 2' no supone desde luego ningún reto, ni para los presentes ni para el espectador que se va a encontrar un producto tan blando, artificioso y funcional como desnaturalizado. Un producto que incluso en su simpleza contractual de trazo gruesísimo se contrapone y/o contraviene al filme de 2006; a su lado, de una mordacidad e irreverencia que tienta compararlas con las de cineastas como, no sé, Ruben Östlund.
Da igual con lo que parezca amagar la película. No es más que eso, un amago sin mayor recorrido que hacerla parecer la película que constantemente evitar ser... no vaya a ser que de serlo alguien pueda pensar que estamos hablando del cine y no de la moda de, por ejemplo, una compañía tan altruista como Disney. ¿Se imaginan un inanimado producto descaradamente comercial criticando de forma descarada un inanimado producto comercial?
Y que conste que digo "criticar" porque la "crítica" es, se supone, inherente a toda sátira... claro que 'El diablo viste de Prada 2', al igual que, por ejemplo, 'Michael', por supuesto que no se mete (ni mete) a nadie en un charco del que no pueda salir chasqueando los dedos. Como por arte de magia, la del cine. La magia de siendo pobre sentir lástima por los ricos, que no por la gente a la que los ricos mangonean con sus caprichos y pijerias.
¿Para qué complicarse la vida? Ya no es sólo que 'El diablo viste de Prada 2' carezca del brillo o el glamur de la original; es que ni tan siquiera lo intenta, siendo una secuela tan autoindulgente como desincronizada que vive casi exclusivamente del recuerdo de la anterior, el reciclaje de chistes y, por supuesto, la presencia de sus cuatro protagonistas. Algo que aún rodeado de tanto lujo, 20 años después sabe a pobre... pero a pobre de pobre.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex



