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'La crónica francesa (del Liberty, Kansas Evening Sun)' - Sr. Anderson

Vía El Séptimo Arte por 22 de octubre de 2021
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'La crónica francesa' es una carta de amor hacia el desempeño de los periodistas, y básicamente, está formada por un prólogo, cuatro historias y un epílogo. Estas cuatro historias -narradas por Owen Wilson, Tilda Swinton, Frances McDormand y Jeffrey Wright- dan vida a los contenidos estrella del número de despedida de "The French Dispatch", una revista norteamericana de una ficticia ciudad francesa del siglo XX que echa el cierre tras la muerte de su fundador.

Este sería a grandes rasgos el argumento de la nueva película de Wes Anderson, si es que importa, pues lo único realmente importante es que se trata de una película 110% de un Wes Anderson en pleno Día de Reyes. Sin contemplaciones: quien nunca haya sido capaz de entrar en su mundo es casi seguro que no entrará en el de 'La crónica francesa', una suerte de capricho que rompe la tendencia argumentativa de sus cuatro últimas (y mejores) películas.

Un capricho que como marca el canon, cuenta con todas y cada una de las señas de identidad habituales del cineasta norteamericano. No hay ni un solo plano, y me atrevería a decir a que tampoco hay ni un sólo segundo, durante el que no parezca y se comporte como una película de Wes Anderson, ya sea en color, en blanco y negro o en dibujos animados. La película es un auténtico caramelo para fans, si bien no es un caramelo dulce, sino uno más bien ácido.

La razón la encontramos en la primera frase de este texto: 'La crónica francesa' es una carta de amor hacia el desempeño de los periodistas. Dejando al margen la irregularidad inherente a que no todas las historias puedan interesarnos por igual (en mi caso haciéndose pesada la narrada por McDormand) la película se puede considerar una peonza que gira, y gira, y gira, y que vuelve a girar sobre más o menos lo mismo: El ser una película de Wes Anderson.

Una película de Wes Anderson en la que al igual que en sus dos peores trabajos, 'Life Aquatic' y 'Viaje a Darjeeling', todo acaba por resultar demasiado artificial, gratuito, fortuito, caprichoso... y en resumen, banal e intrascendente. Todo ello bajo, eso sí, un estupendo y admirable envoltorio audiovisual que perfectamente podría ser expuesto en las paredes de un museo o una cárcel. Con la cabeza es fácil de apreciar, pero cuesta hacerlo de igual manera con el corazón.

Y en mi cabeza en particular, no puedo dejar de compararla con 'La gran aventura de Mortadelo y Filemón' de Javier Fesser, tan disfrutable como al mismo tiempo agotadora. Si en aquella era los constantes golpetazos, en 'La crónica francesa' es el desfile casi interminable de rostros famosos, la mayoría de ellos como NPC (aka, personajes no jugables) que evidencian en cierto sentido su carácter como capricho. Como un homenaje que nadie se ha querido perder.

Un homenaje que por otro lado evidencia hasta qué punto Anderson ha pulido y perfeccionado un estilo, el suyo propio, que ni en esta ni en ninguna otra vida podría ser de nadie más. Y así, 'La crónica francesa' se convierte en una buena película de Wes Anderson; más, a su vez y al mismo tiempo, también, en sólo una película más de Wes Anderson que al margen de su perfección como tal, no alimenta un mito que tal vez comienza a estancarse en su propia realidad.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex

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