'Marty Supreme' - El buscavidas
Cuando una pareja creativa de reconocido prestigio como la formada por los hermanos Safdie se separa, siempre surge un cierto morbo por saber cuál de los dos era "el bueno", el que tenía "el talento" o el que "llevaba la voz cantante". Es un pensamiento instintivo, ya nos lo tomemos más o menos en serio. Ya le demos más o menos credibilidad. Ya nos sea más o menos relevante.
Por ejemplo, en el caso de los Coen parece claro que el "bueno" era Joel, y no Ethan... al menos a juzgar por los resultados de 'Macbeth' y 'Dos chicas a la fuga'. Ya nos lo tomemos más o menos en serio, ya le queramos dar más o menos importancia.
En el caso de los Safdie ya es algo más... complicado. Porque a decir verdad, 'The Smashing Machine' es un filme bastante interesante, por más que su fracaso comercial le haya hecho demasiado daño. A Benny Safdie, como sobre todo, a Dwayne Johnson.
Es un filme bastante interesante... que, sin embargo, en la comparación sale perdiendo con el que ha hecho Joshua Safdie, esta 'Marty Supreme' a todas luces más... contundente. Más... incuestionable. Más... mucho más parecida a no por casualidad, 'Good Time' y 'Diamantes en bruto' que 'The Smashing Machine'. En especial a la protagonizada por Adam Sandler, la que realmente estableció a nivel popular quiénes son (y parecen y/o deben ser) los Safdie.
En especial, Joshua, que es quien repite con Darius Khondji como director de fotografía, Daniel Lopatin como compositor o Ronald Bronstein como guionista. Con Sandler puede que no, pero quizá sólo por razones de edad. Timothée Chalamet, en una interpretación igual de enérgica y arrolladora, se mete en la piel de "otro" Howard Ratner, en lo que su sinopsis oficial describe de manera muy acertada como "un buscavidas convertido en campeón de ping pong".
Al igual que 'Good Time' y 'Diamantes en bruto', 'Marty Supreme' es una película "a la carrera": la que emprende (o emprendió, si es que todo es cierto...) el tal Marty Reisman no ya para ser campeón de ping pong, sino para tener la oportunidad de poder serlo. A pesar de su comienzo, 'Marty Supreme' no es tanto un drama deportivo como una frenética y constante huída hacia adelante de "otro" Howard Ratner cuya adicción no son las apuestas, sino el ping pong.
Para el caso, dos judíos en busca de lo que están convencidos que se merecen. Algo por lo que están dispuestos a sacrificarlo casi todo... que no todo, porque en su obsesiva cabeza no existe el límite; tampoco lo que otros consideran es el sentido común. Pero visto lo visto a esto venimos: a ver una película de un Joshua Safdie que se consagra con 'Marty Supreme', el vivaz depuramiento de lo apuntado en 'Good Times' y luego asentado con 'Diamantes en bruto'.
Casualidad, o no, sin su hermano Benny a su lado. Aunque no hace falta pensar mal. 'The Smashing Machine' dista mucho de ser un desastre como el de 'Dos chicas a la fuga'... si bien, es sustancialmente distinta a lo que Joshua sí se ha mantenido fiel en 'Marty Supreme', una versión más completa y redonda de las bondades que han hecho que los cinéfilos de bien sepan quiénes son los Safdie. Y que A24 les haya dado a cada uno los mayores presupuestos de su historia.
A diferencia de sus anteriores trabajos, en 'Marty Supreme' la personalidad, por fin, sirve y está entregada a la causa, que es la película, y no al revés. Es lo que marca la diferencia: un aplicado instinto narrativo que convierte todo posible capricho superfluo en un desgarrador apunte productivo, en lo que podríamos definir como el 'Pulp Fiction' de Joshua... en contraposición con el 'Jackie Brown' de Benny. Y quien quiera (o pueda) entender, que entienda.
Huele tanto a clásico instantáneo como 'Una batalla tras otra'. A un clásico inmortal como, no sé, por ejemplo, 'El buscavidas' de Robert Rossen...

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex








