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'Miroirs No. 3'

por 31 de enero de 2016

Que Christian Petzold recurra tanto a Paula Beer tiene tanto sentido como cuando en su momento recurría a Nina Hoss. Petzold, como Leonardo DiCaprio, parece querer seguir sintiéndose joven a pesar de que su cine, tan clásico y contenido, incluso anclado en el pasado, revela lo contrario. La última película del cineasta alemán es, utilizando un símil futbolístico, como salir a jugar un partido a verlas venir y sin ningún atacante, y a pesar de la indolencia del rival y que el empate a cero no satisface a nadie, no variar el planteamiento. Recibido con la misma indiferencia que la muerte del novio de Beer con la que arranca, la película tarda más de una hora en ser consciente de lo que ya intuía ser consciente el público a los diez minutos. Ni aun así la película sale de su apatía y monotonía, con una Paula Beer que no encuentra a quién pasarle la pelota del centro campo en adelante y con ello, generar peligro.

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