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'Por cien millones' - Tres tristes maños

Vía El Séptimo Arte por 21 de marzo de 2026
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Así a bote pronto, lo mejor que ha hecho Nacho G. Velilla. No es que el listón estuviera alto; más bien, lo contrario... como prueban -tirando de memoria- películas como 'Que se mueran los feos', 'Villaviciosa de al lado', 'Por los pelos' o 'Mañana es hoy'. No es que el listón estuviera alto, no es que 'Por cien millones' sea una película. Aunque como si lo fuera.

Al fin y al cabo son tres episodios de 50 minutos, en total 150 minutos de lo más simpáticos y distraídos que funcionan convenientemente. Son, de hecho, los 150 minutos más convincentes y respetables en la carrera de Nacho G. Velilla que yo haya visto. No es una comedia, no es un drama, no es un thriller. Pero funciona, de manera intermitente y recurrente de las tres maneras.

Funciona, sobre todo, de la manera en la que se le suele pedir que funcione todo relato de ficción sustentado en una historia: Dando a conocer dicha historia; en este caso, la del secuestro de Quini por parte de tres mecánicos zaragozanos en 1981. De forma sencilla pero eficiente, de manera tan ligera como pragmática. La historia es todo, todo es la historia.

Sin grandes alardes, sin dejar de marcarla. A 'Por cien millones' no le sobra nada, más bien le falta. No deja de actuar como si fuera una serie que al igual que 'La La La canción', se nos queda algo corta como tal. De hecho 'Por cien millones' nos deja con la misma sensación que 'La La La canción': Son muchos minutos para ser una película, pocos para ser una serie.

Ese sucinto y castizo "ni chicha ni limoná" en el que si bien nunca deja de ser distraída y simpática, al final no podemos evitar sentir que "le falta algo". No termina de aprovecharse ni de la agilidad de una película, ni de la profundidad de una serie. No se regodea en unos hechos que no proyecta más allá de lo que son: Hechos que son narrados, pero a los que no se les da vida.

Uno se queda, en general, con ganas de saber más. De la familia de Quini, del propio Quini; de los polícias, de lo que hicieron durante tres semanas (y pico); de aquella temporada, de aquella España de 1981. La ligereza y sencillez de 'Por cien millones', centrada en estos tres maños de buen corazón condenados al fracaso, es bienvenida. Efectiva. Solvente. Simpática.

Pero daba para algo más, como ella misma sugiere y/o deja entrever. Ese "algo" que le falta y que le podría haber sacado alguien más inquieto, profundo, experimentado y/o habituado a contar y/o profundizar en historias que un Nacho G. Velilla cuya ambición se limita a comportarse con la dignidad de un correctísimo y agradable salvatardes de fácil visionado.

Y como tal, 'Por cien millones' cumple más que de sobra con una humildad tan eficaz como pasajera que casi por definición, no deja huella. Si no lo hace, es también porque como un correctísimo y agradable salvatardes de fácil visionado no se atreve, ni tampoco se arriesga a dar la nota. Algo que bien visto, estando alguien como Nacho G. Velilla por en medio, ni tan mal.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex

 

'La canción' - La La Land

 

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