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'Quien a hierro mata' - La vida mancha

Vía El Séptimo Arte por 30 de agosto de 2019
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Pero Mario tiene sus propios planes.

'Quien a hierro mata' es una historia de venganza, una historia de violencia. Y como si fuera la vida misma, la última película de Paco Plaza no acaba con Luis Tosar mirando a cámara y diciendo "fue perfecto". Porque 'Quien a hierro mata' no lo es, como por otro lado no lo son la gran mayoría de películas. Como no lo es casi cualquier cosa hecha por las manos del hombre. Si la obra de Dios dista de ser perfecta, ¿como va a serlo la de su supuesta imagen y semejanza?

Como bien explica el propio Paco Plaza en las notas de producción del filme, "dentro de cada persona hay luz y oscuridad. Alimentar a una de ellas, en detrimento de la otra, es una decisión que nos corresponde a cada uno y con cuyas consecuencias tendremos que lidiar el resto de nuestras vidas. Lo bonito del personaje es que te puedes identificar con él, porque Mario no es ni bueno ni malo: Es humano, como todos nosotros, con unas circunstancias concretas".

Como bien explica el propio Paco Plaza, las circunstancias son las que dictan quiénes somos. La vida es la que nos moldea, son nuestras experiencias las que marcan el camino. 'Quien a hierro mata' es una "de esas películas" en torno a un tío normal y corriente al que la vida no quiere ver en paz consigo mismo. "Una de esas películas" en las que su protagonista es víctima, tanto involuntaria como premeditadamente, de los malditos e "inescrutables caminos del Señor".

Porque Mario tiene sus propios planes.

A favor de 'Quien a hierro mata', ese halo cotidiano del "te puede pasar a ti" en cualquier momento, que un hecho puntual o fortuito lo cambie todo. Que te recuerde que la vida, como las películas, no son perfectas. En contra, la sensación de ser un filme "ensamblado" que primero se ha rodado y después se ha montado, como si fueran dos cosas distintas. Hay ritmo, nervio, mala baba, insidia. Pero no hay un todo propiamente dicho que fluya de manera orgánica ante nosotros.

Dicho de otra manera: Luis Tosar sabe actuar y Paco Plaza como filmar, pero 'Quien a hierro mata' no es perfecta. Son detalles, las costuras de una película ensamblada. Igual sin demasiado importancia pero que nos recuerdan que estamos en una sala de cine, a oscuras y rodeados de otros adultos. Que enturbian una experiencia pretendidamente turbia, por cuanto rebajan lo que bien podría y/o debería ser una hostia con el puño cerrado a un collejón con la mano abierta.

Picar pica, pero doler no duele. Aunque no se equivoquen: 'Quien a hierro mata' no es sólo una buena película, también es una película que merece la pena ver. Pero cuando se trata de poner a prueba al sufrido espectador, lo que este desea es ponerse nervioso, acabar sudando. Y es ahí dónde la película ni mata ni muere y deja escapar al espectador con vida: En la ausencia de un tiro de gracia que transforme su divertida perversidad en una auténtica pesadilla para el espectador.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


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