Buscador

Twitter Facebook RSS

'La carretera (The Road)': El infierno gris

Vía El Séptimo Arte por 04 de febrero de 2010

La Tierra ha sido completamente devastada por un misterioso cataclismo. Donde antes había ríos, flores, animales o hermosas ciudades, ahora sólo queda ceniza. En este escenario se mueven un padre y su hijo, empujando un carrito de la compra donde llevan todo lo que consiguen rapiñar para seguir con vida. Es una marcha penosa, constante pero lenta, que les lleva al océano, donde esperan encontrar un lugar seguro en el que resguardarse del incesante e implacable frío, y de los otros supervivientes, que superados por el dramatismo de la supervivencia, se han visto arrastrados a la locura.

Una imagen vale más que mil palabras. Esta ley universal no escapa a su propia condición, y es por ello que tiene excepciones. Una de ellas es Cormac McCarthy, un escritor de narrativa escueta, pero no por ello carente de recursos Auténtico maestro de la sugestión, sorprende ver cómo consigue contar tanto con tan poco (¿se puede sacar más partido de la palabra “vale”?), y su especialidad es crear de la nada imágenes claras, potentes y con infinitas lecturas diferentes. Es por ello que el encargado de llevar a la gran pantalla alguna de sus obras se halla ante un reto colosal... y muy seguramente ante un escollo insalvable. Un desafío sólo apto para los más valientes (como lo son dos inseparables hermanos de Minnesota, por ejemplo), aunque tampoco sería la primera vez que un director apenas conocido por el gran público y proveniente de las antípodas nos conquistara adaptando literatura de alto nivel.

Podría chocar el que el texto de ‘La carretera’ (ganador ni más ni menos que del Premio Pulitzer en el año 2007) haya recaído en el desconocido John Hillcoat. Pero todo empieza a esclarecerse viendo su ópera prima. Con ‘La propuesta’, irregular pero interesante y personalísimo western australiano, el cineasta nacido en Queensland ofrecía una visión desgarrada sobre los orígenes de su querida patria. Acercándose al Congo belga retratado por Joseph Conrad, situaba al espectador en un panorama desolador y brutal. Las -áridas- tinieblas estaban allí donde las ambiciones adoctrinadoras occidentales no habían podido llegar, o directamente donde sólo habían sido capaces de legar lo peor de sí mismas.

Un paso más allá encontramos el relato de McCarthy, donde se sitúa el infierno en un paisaje post-apocalíptico. La escasa -por no decir inexistente- información sobre el cataclismo sirve no sólo para reflejar el temor y la incertidumbre del hombre contemporáneo hacia el futuro, sino también para darle absoluta importancia a la situación “presente”. Un desierto interminable de cenizas donde la vida ha perdido cualquier sustento, donde la muerte no es el peor de los destinos, donde la carrera por la supervivencia ha conseguido que la razón, la piedad y la solidaridad sean sólo pálidos recuerdos de un pasado todavía cercano, pero ya con carácter de viejo cuento de hadas. Todo este horror está plasmado a la perfección en la novela de McCarthy, y lo mismo puede decirse de su versión cinematográfica, en la que se resaltan las pinceladas de fantástico, terror, western y -cómo no- road movie. En efecto, el mejor cumplido al que podía aspirar el filme era el de hacer justicia a la excelente base literaria... y a fe que lo ha conseguido.

Ya en lo estético planteaba la historia serias dificultades. El aclamado escritor norteamericano hacía un flaco favor al séptimo arte proponiendo un universo sumido en la oscuridad. Hillcoat lo soluciona con una genial escenografía, arrojando un poco de luz grisácea, pero tan sólo la justa para alumbrar las tesis hobbesianas del libro. En un mundo en el que sólo queda en pie el hombre, salta a la vista que su mayor peligro es él mismo. Así queda latente en aquella tenebrosa mansión y su sótano (una de las escenas más terroríficas de la temporada); así queda latente en todos los encuentros del Padre y el Hijo con cualquier otra persona. Padre e Hijo; Hombre y Niño... la ausencia de nombres da un carácter universal a los personajes, a la vez que delata de nuevo las intenciones de configurar una radiografía ultra-pesimista de los instintos más bajos del ser humano (otra vez, la catástrofe es la excusa perfecta para desnudarnos). Cada página de la novela transmitía este desasosiego y fatalismo, y de nuevo, afortunadamente lo mismo puede decirse de cada fotograma de ‘La carretera’.

Ponen cara a estas distintas facetas del espíritu humano un elenco de actores sobradamente conocidos (algunos más reconocibles que otros), todos ellos fantásticos, en especial la pareja protagonista. Al descubrimiento de Kodi Smit-McPhee se suma el mejor trabajo hasta la fecha de Viggo Mortensen. Conmueve e irradia veracidad la encarnación del Padre, último hombre bueno sobre la faz de la Tierra, que hará todo lo que sea necesario para proteger la pureza y la bondad del Hijo, ya sea por amor, por deber, o por esperanza. Esta motivación, al igual que muchos otros aspectos, no acaba de quedar del todo clara, pero precisamente esto es lo que hacen los grandes escritores: dejar espacio al lector para que en una sola historia quepan diferentes interpretaciones. La adaptación de John Hillcoat, como gran película que es, también deja este huequecito sagrado para que el espectador extraiga sus propias conclusiones. He aquí pues una cinta que ha entendido y ha respetado el excelente material en el que se basa. He aquí una historia que remueve las entrañas; un clásico instantáneo del género... una película con mucho “fuego”.

Nota: 7,8 / 10

por Víctor Esquirol Molinas

< Anterior
Siguiente >

Comentarios

  • Avatar de ÁngelNeg
    ÁngelNeg 09 de Julio de 2011, 04:23:31 am
    Creo que la ambientación post-apocalíptica se come toda la forma de la película, tan cruda y deprimente que nos quita la invitación para una reflexión más fija que la de estar esperando un poco de acción -y no me refiero a monstruos, zombies, o balas- narrativa o de desarrollo de diálogos en base a los sentimientos del binomio actoral del que sólo se puede salvar Mortenssen y creo que ni eso. Ahora bien, si esto es una novela -que obvio no lo sabía-, creo que habrá forma de sacarle más jugo a la lectura en voz baja. 4/10
  • Avatar de gicu
    gicu 09 de Julio de 2011, 08:36:51 pm
    Creo que la ambientación post-apocalíptica se come toda la forma de la película, tan cruda y deprimente que nos quita la invitación para una reflexión más fija que la de estar esperando un poco de acción -y no me refiero a monstruos, zombies, o balas- narrativa o de desarrollo de diálogos en base a los sentimientos del binomio actoral del que sólo se puede salvar Mortenssen y creo que ni eso. Ahora bien, si esto es una novela -que obvio no lo sabía-, creo que habrá forma de sacarle más jugo a la lectura en voz baja. 4/10

    AngelNeg, todavía no vi la pelicula, pero no dejes de leer la novela, es una obra maestra contemporánea . Y es así su lectura, en voz baja, íntima hasta la saciedad , dolorosa pero necesaria. Ojalá te guste y puedas disfrutarla tanto como yo, bueno también Sir es fan
    Y doy la razón a Dalai, da lo mismo cual es el origen de semejante desolación de planeta, sea cual fuera el autor busca, a mi modo de ver, un mundo inhóspito, desesperanzador y sin futuro. Por cierto , Lama, leí las dos novelas y Cumbres es un piruleta en comparación a La carretera. :disimu
  • Avatar de El Nota
    El Nota 09 de Julio de 2011, 08:44:42 pm
    Suscribo a gicu, quién no haya leído la novela de McCarthy ya está tardando. Mira que la película está bien, el universo de desazón que creó el norteamericano está plasmado a la perfección, pero como la novela nada, un verdadero prodigio :obacion
  • Avatar de ÁngelNeg
    ÁngelNeg 10 de Julio de 2011, 01:45:24 am
    Bueno, habrá que ir buscándola. Grax por la recomendación.
  • Avatar de Josemi19
    Josemi19 29 de Marzo de 2015, 08:14:22 am
    Cuando uno se lee el libro la verdad es que tiene curiosidad por saber como las palabras van a ser traducidas en imágenes. En ese aspecto la película cumple en toda su plenitud: la fotografía de la película es exquisita. El resto de apartados estan un peldaño por debajo, sobretodo el de la dirección que es bastante mejorable.

    El gran fallo es que Joe Penhall, guionista de la película, ha respetado en exceso la obra de Cormac McCarthy en la materia de los diálogos. Desde mi punto de vista, Cormac tiene un grave problema escribiendo diálogos. Muchas veces son poco verosímiles y dan la sensación de estar metidos con calzador, pueden llegar a ser vacuos y poco reveladores (recuerdo en el libro muchos -Vale -Vale -¿Vale? -Vale)... Sin embargo, hay veces que dentro de esos diálogos poco creíbles algun personaje suelta alguna frase o contestación que es una perla. Con esto quiero decir que casi todos los diálogos del libro aparecen en la película, sean relevantes en el film o no.

    Sobre lo que comentais del final
    Spoiler (Click para ver)
    . Un 7.

Noticias relacionadas

Elseptimoarte.net utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia con el sitio web. Al continuar con la navegación consideramos que acepta su uso. Mira nuestra política de privacidad