Buscador

Twitter Facebook RSS

'Los becarios': God Bless Google

Vía El Séptimo Arte por 27 de junio de 2013

Son uña y carne. Culo y mierda. Inseparables. Son compis de trabajo que establecieron entre ellos, hace mucho tiempo, una especie de relación simbiótica que los ha llevado hasta la cima... o quizás no. Sea como fuere, lo importante es que sacan todo el jugo posible del factor humano y de la conexión presuntamente irrompible que los une. Cuando están con un cliente, éste último disfruta a más no poder tanto con las bromas que van dirigidas a él como con la batería de ''internal (pero muy accesibles) jokes'' que no paran de dispararse el uno al otro. El bueno de Nick y el bueno de Billy son unos cracks. Son, además, unos golferas de la vieja escuela. Están ciertamente anclados en un pasado que quizás hayan mitificado en exceso... pero indudablemente sigue siendo una gozada verlos en acción, tanto durante las horas de trabajo como en los -prolongadísimos- momentos de descanso, en los que ponen a prueba, por enésima vez, los límites de su cada día más maltrecho cuerpo.

Juergas antológicas y una eficiencia laboral que se ve sustentada en una camaradería que ya quisiéramos nosotros en nuestra oficina (si al menos tuviéramos alguna en la que dejar nuestro currículum...). Pero hay trampa. Por mucho que todos los síntomas (presentación y evolución de los personajes, tanto los principales como los secundarios; momentos y cuantidades recetadas de dramatina y comediol) indiquen lo contrario, esto no es la secuela de la despreocupada 'De boda en boda (Los cazanovias)'. La película que ahora nos concierne es mucho más seria. Un pelín más, dejémoslo así. Porque por mucho que los dos conquistadores se sientan en la cresta de la ola, la abrumadora realidad está a punto de estallarles en todos los morros. Sin saberlo ellos, se encuentran en la desoladora segunda década del, de momento, bastante desolador siglo XXI.

Con la crisis hemos topado... una vez más, y van... (a saber). Resulta que el antaño prometedor y muy lucrativo sector de la venta personalizada, aquella en la que salía a relucir la calidez entre todas las partes contratantes, se ha quedado (al igual que muchos otros aspectos presuntamente inamovibles de nuestra vida) totalmente desfasada. Game Over. Se acabó lo que se daba. A nadie le importa que unos cuantos vejestorios se hayan dedicado, durante prácticamente toda su vida, y en cuerpo y alma, a crear una solidísima base de satisfacción bilateral en la que es casi imposible discernir la esfera de los negocios de la de la más encomiable amistad. ''O te mueves o caducas'', rezaba aquel famoso eslogan, lo cual aplicado a Nick y Billy se traduce en un espeluznante ''O te reinventas o mueres''... o lo que es peor, ''O espabilas o te quedas en la puta calle, y más endeudado que el país al que, inexplicablemente, sigues adorando.''

El sueño americano ha muerto... una vez más, y van... (a saber). Pero por mucho que desde fuera (somos unos envidiosos, esto es lo que somos) se lo quiera asesinar, la promesa de una vida -materialmente- mejor en la eterna ''tierra de las oportunidades'' resucita una vez más, y van... basta. Para los interesados, el horizonte de prosperidad en los Estados Unidos no se ha desvanecido. Solo hay que saberlo encontrar. De nuevo para los interesados, ahora éste se halla en el puesto de trabajo más maravilloso jamás concebido por la raza humana. Cámaras de siesta para los trabajadores cansados; saludable y nutritiva comida gratis para los empleados famélicos y toboganes por doquier para desplazarse de un piso a otro (además de otros muchos gadgets que hasta harían sentir desgraciados al mismísimo Willy Wonka y a su ingente horda de Oompa Loompas).

Deje de buscar la mítica fábrica de chocolate. La felicidad absoluta ahora se encuentra en las oficinas de Google, esa magnífica empresa que tan desinteresadamente ha contribuido a incrementar los niveles de felicidad de todos nosotros. ¿Quién dijo polémicas de espionaje? ¿Quién insinuó prácticas monopolísticas que van mucho más allá del control del mercado? Si puede extraerse alguna conclusión fuera de la pantalla después de haber visto 'Los becarios' es que la gran G (qué mal suena... o no, qué bien suena) no anda demasiado lejos de concretar sus más que probables planes de dominio planetario. Casualidad o no, pocos días después de que Edward Snowden lo largara todo (antes de largarse a... Putin sabe donde), llega a nuestras salas una película dedicada, por encima de todo, a recordarnos que aquellos que se han lucrado traficando con nuestra intimidad, son también unos tíos muy majos.

El cinismo induce a partirse, literalmente, de la risa. El sentido común obliga al espectador mínimamente concienciado, a reflexionar... al menos a no dejarse embaucar por la tentadora -admitámoslo- fiesta. Lo cierto es que, a pesar de su apariencia y espíritu de ligera comedieta veraniega, hay algo muy inquietante detrás de 'Los becarios'. Será por la amarga coincidencia en la encadenación de sucesos referentes a las filtraciones en el seno de las agencias de inteligencia estadounidenses, o simplemente porque la cartelera ha querido que el filme caiga en el peor (o mejor, según como se mire) de los momentos, pero nada puede borrar el que éste sea un producto tremendamente incómodo. Lo es tanto como recibir -y aceptar-, en el pase de prensa, y a manos de la vanagloriada Google, una bolsa cargada de obsequios. Una libreta, un bolígrafo y un pen drive... hasta una colchoneta inflable. Piensan en todo. El gesto adquiere la forma de broma que no hace sino despertar la risa nerviosa cuando, mirándolo bien, todo ese merchandising ha sido pagado con nuestro consentimiento en forma de ''Sí, he leído y acepto'', que emitimos, cual robots, un día u otro a lo largo de nuestra vida.

El cachondeo puede incluso convertirse en indignación cuando, rindiéndose a la frialdad de los cálculos, el periodista se da cuenta de que, por el mismo precio, ya hubiera podido haber recibido un coche de súper-lujo. Por falta de dinero seguro que no sería... Y ya que estamos, cabría preguntarle a Vince Vaughn (principal artífice de la jugada, suyo es el guión) cuantos ceros de más figuran ahora mismo en su cuenta corriente. Lo suyo ya no es product-placement; los suyo es, seguramente, el anuncio más largo y descarado jamás concebido para la gran pantalla. Y, como se ha dicho, es, ante todo, un producto incómodo. Lo es porque consigue que lo naif se diluya en lo perverso; porque a pesar de que el cabreo debiera ser la reacción más sana, el humo llega a cegar los ojos. El lavado de cara se ratifica gracias a la casi infalible camaradería ochentera entre el propio Vaughn y Owen Wilson. Sí, hasta es simpática; hasta cae bien. Cuando estalla el enésimo choque entre tíos guays y pringaos (o entre jóvenes y vejestorios), hasta se oyen risas en la sala. Cosas del olvido. De un modo similar, y ojo al dato, la atávica rivalidad entre Griffindor y Slytherin nos hacía borrar del mapa, en cada curso, a Hufflepuff y Ravenclaw. Con ese mismo mágico y peligroso olvido juegan Nick y Billy, consumados ilusionistas que solo nos exigen, a cambio de algo tan inocente como pasar un buen rato, otro ''Sí, he leído y acepto''. ¿Qué nos cuesta?

Nota: 4,5 / 10

por Víctor Esquirol Molinas

< Anterior
Siguiente >

Comentarios

  • Avatar de fenometrix
    fenometrix 04 de Julio de 2013, 12:22:02 pm
    Veo que nadie comenta...

    Yo he decir que me esperaba poco (ya que comp norma gwneral me cuesta que una comedia me haga reir mas de 2 veces) y digo también que no vi ni un trailer salvo los spots de tv (vamos, que no me sabia ningun gag)... y aunque no es una buena peli como tal - ni lo pretende- y es la tipica peli "olvidable" la verdad es que me lo pase bien y me rei bastante.

    Valorandola como lo que es "comedia de verano" cuyo objetivo es tan simple comp hacer reir al espectador, por encima de cualquier otra cosa... Creo que la peli cumple y pese a una historia simple y no muy original, se las arregla para no aburrir. Asi que yo, valorandola por lo que es, le doy +- 7... Ea...
  • Avatar de Wanchope
    Wanchope 04 de Julio de 2013, 03:11:19 pm
    Veo que nadie comenta...

    ¿Por qué será...? :disimu
  • Avatar de fenometrix
    fenometrix 04 de Julio de 2013, 05:35:04 pm
    Veo que nadie comenta...

    ¿Por qué será...? :disimu

    Supongo que por que no esta la economia como para gastarse 8 o 9 euros por entrada para este tipo de cine... por ejemplo??

    Bueno, añado mi criticaopinión para darle un poquillo de vidilla y/o contraste al hilo  :alegre
  • Avatar de fenometrix
    fenometrix 04 de Julio de 2013, 05:35:23 pm

    Buscar "comedia" en Google ¡Voy a tener suerte!



    Los becarios parte de una base muy actual y relativamente cruda como es la situación de la crisis económica mundial, viendo como personas adultas y con las vidas estabilizadas se derrumban de la noche a la mañana perdiendo su trabajo y todo lo que ello conlleva. Además, la cantidad de jóvenes totalmente cualificados y de grande aptitudes que saben las pocas opciones de trabajar que tendrán una vez finalizados sus estudios, por muy preparados que estén. ¿Pero esto de Los Becarios no era una comedia? Tranquilos, que lo es. Aquí hemos venido a reír. Y risas tendremos.



    Si algo bueno tiene esta cinta protagonizada por Owen Wilson (Nick) y Vince Vaughn (Billy) es precisamente la capacidad de mantener un realmente buen ritmo de gags y situaciones que nos harán reír, o como mínimo, nos mantendrán con una sonrisa dibujada durante prácticamente toda la duración del metraje. La película consigue hacer reír al público de manera muy continuada y efectiva, si, pero para ello, se ha sacrificado prácticamente todo lo demás.



    Basta con leer las primeras líneas de esta misma crítica para ver comprender, que toda la  base con la que parte la película, pese a lo crudo que puede llegar a ser en la vida real, no es más que una simple excusa como cualquier otra para llevar al cine otra comedia, siendo un tema inicial que practicamente no se toca durante el resto de cinta. Nick y Billy son unos cuarentones cuya profesión es de vendedores, que se ven irremediablemente en la calle y sin trabajo a las primeras de cambio. Tras ese “duro golpe”, a Billy se le enciende la bombilla y como si de una idea revolucionaria se tratara, deciden “probar suerte” en acceder a unas becas para trabajar en una de las empresas más importantes actualmente en el mundo: Google. Y sin mucho esfuerzo ni mayor relevancia, lo consiguen. La pega es, que no tienen ni idea de informática. Esta es la premisa para narrar la historia… o más bien la comedia, dado que la historia central es prácticamente un A-B-C del género. Eso sí, hay que decirlo todo, y la película está bien rodada y tiene un montaje que –gracias a su sencillez y agilidad- resulta agradecido.



    No estamos ante una película que innove, en absolutamente ningún sentido, ni siquiera en su propio terreno -la comedia- pero en realidad, tampoco lo pretende. Lo que sí podemos decir -a favor- es que han sabido aprender y buscar dentro del propio genero para crear situaciones y gags de lo más disparatados, que en términos generales, cumplen con su objetivo: hacernos reír. Y es que la película muestra que su intención primaria –Y prácticamente única- es la de hacernos pasar un buen rato, sin “casarse” con ningún tipo de humor especifico, recurriendo a conversaciones absurdas, momentos que se van alocando más y más,  gags con algo de contenido sexual, e incluso chistes que recurren a la mención de varias películas conocidas (X-men, Harry Potter o Flashdance son unos ejemplos) o lo que haga falta, oiga. ¿Que si abusan del recurso fácil? Puede, pero su objetivo es hacer reír, y no se puede negar no cumple, y que funcionar, funciona. Pero el precio que paga esta película para llevar tal -aceptable- nivel de gags por minuto, es tan sencillo que prácticamente se basa en sacrificar todo lo demás. Apenas hay tiempo para lamentos, ni para profundizar en los personajes, ni en las consecuencias reales de sus actos, ni tan siquiera se dedica mucho tiempo al –prácticamente- único romance que hay en la película… Pero siendo justos, tampoco pretende ser, en ningún momento, más de lo que es, ni indagar más de lo que indaga.


    Aunque este punto que voy a citar a continuación no lo convierta en buena (o mala) película, es un punto a favor –o como mínimo, agradecido- el ver una película que transcurre dentro del campus del Google, con todo lo que ello conlleva, aportando un toque, por lo menos curioso a la par de simpático.



    Sin entrar mucho en detalle, mencionar que todo el reparto funciona correctamente, sin brillar en ningún caso ni para bien ni para mal, incluso una pequeña aparición de Will Ferrer –del cual el que escribe no tiene demasiada empátia hacia el- cumple con su roll aportando como mínimo, el mismo nivel de humor que mantiene toda la cinta.



    Los Becarios no es realmente una buena película como tal, pero sí una buena comedia que podríamos considerar actual, debido a que empieza con un planteamiento de despidos y cierres de empresa como de verdad se está viviendo en la vida real, pero que vale para poco más que como punto de partida para una película que no busca ser más de lo que es, una comedia –olvidable- cuyo objetivo real es tan simple y directo como el de hacernos reír, recurriendo a lo que haga falta por tal de conseguirlo. Siendo justos y sinceros, la cinta lo consigue prácticamente durante todo su metraje.


    Sabiendo esto, valorándola como película estrictamente, la nota no podría ser muy alta, pero… hay que saber dar al César lo que es del César, por lo tanto;


    Nota: 7
  • Avatar de Wanchope
    Wanchope 04 de Julio de 2013, 08:17:48 pm
    Veo que nadie comenta...

    ¿Por qué será...? :disimu

    Supongo que por que no esta la economia como para gastarse 8 o 9 euros por entrada para este tipo de cine... por ejemplo??

    Algo así podríamos decir. Te doy por buena la respuesta.  :gafas

Noticias relacionadas