Buscador

Twitter Facebook RSS

'El hombre de las mil caras' - El doctorado de Alberto Rodríguez

Vía El Séptimo Arte por 23 de septiembre de 2016
Imagen destacada

Si usted, atento y apreciado lector, es, por otro lado, uno de esos ignorantes que sigue predicando la malévola palabra de todos esos cretinos que aplastan cualquier noticia de cine patrio y que refuerzan su porqué en ese tan tópico, violado y falso "porque sí", no siga leyendo, pues estas líneas pueden fundir las escasas conexiones sinápticas que conforman la única red neuronal que tiene en lo que se le presupone es su cerebro. O para que lo entienda mejor, masticado y tragado, estas líneas pueden ponerle de mal humor o amargarle su actual estado de interés o curiosidad.

Una vez rota la enésima pero más que necesaria lanza a favor de la industria cinematográfica española, lo que atañe a este texto es el humilde juicio de valor de la película que muestra la increíble y fascinante historia de Francisco Paesa, el agente de los agentes secretos del gobierno español. 'El hombre de las mil caras' es como ha sido bautizada la cinta, la cual dirige Alberto Rodríguez, uno de los cineastas que se está encargando por talento, trabajo y ganas de aupar al cine español al lugar que se merece en el mundo del séptimo arte, y vaya si lo está consiguiendo.

Allá por el 2014, Alberto Rodríguez, que celebraba el indiscutible éxito de una de las mejores películas españolas del nuevo siglo, 'La isla mínima', confirmaba que su próxima película contaría la relación entre Francisco Paesa y Luis Roldán, el ex Director General de la Guardia Civil. 2 años después, con la película en la rampa de salida tras ser proyectada en San Sebastián, Rodríguez tiene motivos para seguir festejando un trabajo suyo. 'El hombre de las mil caras' es el nuevo cénit con el que topa el doctorado del director sevillano en el thriller. Un cine que se cuenta enrevesado, que se transmite tenso, y que trasciende como obra de elegante sátira didáctica.

El filme se gusta en el juego de intereses que despliega, pero no pierde la acidez de, a la hora del clímax, mostrarse inteligentemente tramposa, tal y como su protagonista, hilando muy fino. Esta tarea no es nada fácil, dado que acompañar el visionado de 'El hombre de las mil caras' durante sus dos horas de metraje no es fácil por su complejidad argumental y por la constante que suponen los saltos temporales y espaciales durante su desarrollo. El elemento diferenciador para lograr sortear tal dificultad es la narración en off. Una voz (en este caso la de José Coronado) fuera de pantalla sirve de faro en momentos donde el montaje es frenético y donde ni siquiera el uso de textos de ubicación o de introducción de actos son tan aclaratorios.

Poco se puede decir de Alberto Rodríguez. Todo está descubierto ya de él, salvo el cómo es capaz de seguir cautivando con su cine. Ya con el "opening sequence" tiene con los ojos enchufados a la pantalla al espectador, y eso sumado a la gran mezcla que forman la deliciosa ensalada de planos variados (incluido su favorito, el cenital) con los paisajes y los cambios de ritmo de una banda sonora fulminante y potente, dan un resultado notablemente remarcable. Señor trabajo en lo sonoro el de Julio de la Rosa, un habitual y fiel de Rodríguez, creando una partitura poderosa, compacta y rompedora en momentos de transición.

Mención aparte merece Eduard Fernández. Su Francisco Paesa recuerda con nostalgia honorífica al Robert Redford de 'Juego de espías'. Un tipo que desafía lo temerario con una pasividad insultante, un hombre de tranquilidad ambiciosa. Papel importante, de esos que reviven, refuerzan, cambian o levantan una carrera. Obviamente, Carlos Santos le brinda un soporte en el campo secundario muy notable. La película es mejor con ellos en pantalla que por separado, y el guion se desenvuelve más eléctrico. José Coronado y Marta Etura suman en su regular corrección y no afean el resultado final del filme.

Quizá la única pega de 'El hombre de las mil caras' sea su irregular condensación, por etapas. Existen subtramas y macguffins muy pesados de superar (algo lógico si se es honesto) y que entorpecen el visionado por la pérdida momentánea de interés. Con todo, la película es como el enésimo tiro de Michael Jordan al aro: Puede ser o no canasta, pero qué disfrute ver su mecánica de tiro. 'El hombre de las mil caras' es la reivindicación de un talento de la tierra llamado a ser un gigante de las filas patrias, el atmosférico retrato de una de las mentes más vivas que transitó durante tres décadas del siglo XX, y una recreación cinéfila de una época convulsa, corrupta y estafadora de España.

Por Jesús Sánchez Aguilar
@JesAg_


Temas relacionados

< Anterior
Siguiente >

Comentarios

  • Avatar de Calde_Vila
    Calde_Vila 13 de Enero de 2017, 08:14:12 pm
    Se nota que la documentación para hacerla ha sido muy trabajada y una de sus mayores virtudes está en los detalles, aunque quizá entre cifras, ciudades y manos, entra en terrenos de excesiva complejidad pese a no dañar realmente el relato ni resultar farragoso. Menos apasionante que "La isla mínima" aunque resulta, pese a lo anteriormente dicho, muy ágil y entretenida. Impecable en los apartados técnicos, notable Eduard Fernández y más que bien el resto. Todo lo de Roldán me cogió pequeño y ha sido muy interesante. Y todo un descubrimiento el del personaje de Paesa.

    Nota: 6'3
  • Avatar de Wanchope
    Wanchope 13 de Enero de 2017, 08:19:48 pm
    Aprovecho la coyuntura y pego lo que dije de ella en San Sebastián, para que conste:

    Citar
    Y lo mío es inaugurar la edición número 3 del Festival de San Sebastián -según mis cuentas- con un título tan esperado como lo es 'El hombre de las mil caras'. Esto es como lo podría ser, como Dios manda... y si me apuran "según cuentan las malas lenguas", parece ser, con el nivel que se merece un festival cualquiera que se precie de serlo.

    Partamos de una base: Aunque sea del mismo director, 'El hombre de las mil caras' ni es ni intenta ser 'La isla mínima' (en una de las mejores cosas que podemos decir de ella, ya de paso). Si empezamos con las comparaciones, peligro. Y no porque hablemos de un título inferior, sino porque hablamos de un título muy distinto aunque sea igual de robusto en su acometida; aunque sea igual de compacto hasta cuando divaga; y por más que siga siendo esa España que tos llevamos tan pa dentro como tan pa fuera. La evolución bien llevada como una experiencia enriquecedora que suma.

    Quedarse, sobre todo, conque Alberto Rodríguez ha trascendido con ella al siguiente nivel, ocupando asiento dentro de ese selecto club de realizadores que están por encima del bien o del mal. Sólo un director de esta categoría puede permitirse el lujo que supone una película como 'El hombre de las mil caras' en España... además rodando con equipo español, en español y sobre un contexto tan genuinamente español, cuidao con todo esto. Porque la película es un auténtico lujo, en todos los sentidos. Como película, por supuesto, pero sobre todo como producción.

    Como película, porque a pesar de algún que otro (leve) altibajo que funciona de manera muy dinámica, aún pesar de su resistencia narrativa (y técnica), como una fusión muy convincente entre autoría, comercialidad, realidad, ficción, crítica y condescendencia que se crece en la suma homogénea de todos sus elementos, sin excepción a la norma. Todo ello, por supuesto, y ya como producción, dentro de un envoltorio superlativo del que incluso Hollywood puede sentir envidia (habida cuenta de su coste), en un mix que aúna contenido y continente con una entereza y claridad asombrosas.

Noticias relacionadas