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'Greenland: El último refugio' - El jugador número 12

Vía El Séptimo Arte por 25 de septiembre de 2020
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'Greenland: El último refugio' viene a ser algo así como la versión pobre de '2012', y no sólo porque haya costado una sexta parte de lo que costó el filme de Roland Emmerich: También lo es porque el trazado de su argumento, a grandes rasgos, es bastante similar. Nada fuera de lo común, si partimos de la base que casi toda película de un género, se vista como se vista, confluye hacia un mismo destino. Esto es así, y asumirlo nos hará mejores personas.

Como también también nos hará mejores personas asumir que a Gerard Butler le podemos considerar un género en sí mismo. Su sola presencia lo es por cuanto nada más verle, ineludiblemente, pensamos en lo que pensamos: En Gerard Butler haciendo de Gerard Butler. Para mí el jugador número 12, entendido esto como el eterno suplente al que rara vez se le da voz pero que acaba dando la cara en casi todos los partidos. Porque cumple, y bien con su labor.

Para que nos hagamos una idea, 'Greenland' se anunció con Chris Evans de protagonista y Neill Blomkamp como director. De ahí hemos pasado a Gerard Butler como protagonista y Ric Roman Waugh como director... quiénes vienen de trabajar juntos en 'Objetivo: Washington D.C.', película que no he visto pero que me puedo imaginar habiendo visto las dos anteriores (que viene a ser el motivo por el que no la he visto...). En fin, supuestamente, salimos perdiendo...

... pero no quiere decir que esté perdido. Podrían haber llamado, no sé, a Bruce Willis. Pero no, llamaron a Gerard Butler. Esto es, les importaba la película, lo suficiente al menos como para invertir más de 30 millones en ella. Insuficiente para una película de Emmerich, pero más que de sobra para alguien como Butler, quien se mueve como pez en el agua en este tipo de producciones a las que suele hacer rentable. Porque cumple, y bien con su labor.

Y así es 'Greenland: El último refugio', una película que a falta de presupuesto para dedicarse a destruir el mundo, lo compensa con un cariz y una mayor voluntad dramática. Más un drama en el fin del mundo que un blockbuster atiborrado de efectos visuales. Una película que habrá quien tilde de bla, bla, bla por ser una producción comercial, que por supuesto lo es, pero que más allá de algunos tics más propios de una película que de la vida real, cumple.

Quizá no sea tan espectacular como '2012', pero es bastante mejor película (no era difícil) y no por ello deja de tener sus momentos, ni resulta menos entretenida. Tampoco cree ser nada parecido a lo contrario por más que de haberla dirigido Iñárritu alguno la aplaudiría como a 'Babel', ni mucho menos es una vendeburras como 'El colapso', esa frustrante colección de preámbulos sin destino. No. 'Greenland: El último refugio' es lo que es, con orgullo y dignidad.

Con la habitual solvencia de Ric Roman Waugh, y de un Gerard Butler que rara vez optará a un Oscar, pero que a su vez rara vez está fuera de foco. Una película apañada con cinta americana que funciona en la medida que pretende, y sabe que puede funcionar. Una película resultona a la que además, formando parte de un tejido industrial, cabe agradecerle hacer más hincapié en el más importante de los efectos especiales: Las emociones humanas.

Con unas prestaciones bien ajustadas, 'Greenland: El último refugio' se sitúa a la medida de Gerard Butler, siendo uno de los exponentes más "honrosos" y "serios" de lo que consideramos por defecto que es lo suyo, por llamarlo de alguna manera. Sin ser una opción clara a recomendar o a evitar, tanto si te gusta "el séptimo arte" como si tan solo "vas al cine". Funciona. Cumple. Sirve. Vale. Y dentro de lo que ahora es un páramo, aún con más orgullo y dignidad.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex

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