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'La guerra del mañana' - Starship Troopers (Las brigadas de la Tierra)

Vía El Séptimo Arte por 01 de julio de 2021
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Del mismo modo que hay quien define 'Waterworld' como 'Mad Max' desarrollada sobre el agua, esa misma gente podría decir que 'La guerra del mañana' es 'Starship Troopers' desarrollada sobre la Tierra. Las similitudes argumentales y temáticas entre ambas son desde luego significativas, si bien por descontado en la superproducción protagonizada por Chris Pratt encontramos bastante poco de la agresiva mala leche provocativa de Paul Verhoeven.

En su lugar encontramos la seriedad, solidez y fiabilidad de lo que sería, o debería de ser todo blockbuster épico: También una película que se afana en canalizar sus efectos especiales a través de una historia y en un contexto dramático. A la manera de Hollywood por supuesto, y siempre como coartada del espectáculo, pero igualmente, en cualquier caso, respaldando y justificando su desarrollo en base a emociones y no a base de explosiones.

Por supuesto la función va sobrada de efectos especiales y escenas de acción, bien planteadas y resueltas, con unas criaturas con un diseño muy atractivo y un cierto grado de violencia (aunque nunca tan gráfica como en el citado filme de 1997). Pero entre medias hay lo que llamamos un argumento que les da sentido y convierte la pirotecnia en algo emocionante. En algo con fundamento. En algo más que un desparrame hueco, funcional o gratuito de CGI.

Y de esta manera, entrelazando argumento y acción, las algo más de dos horas que dura 'La guerra del mañana' se hacen tan amenas y disfrutables, dando pie a un blockbuster eficiente y muy resultón por el que hubiera merecido la pena pagar una entrada de cine, incluso en fin de semana. Sin la personalidad o la rasmia del mencionado filme de 1997, pero con la contrastada solvencia y eficacia de Skydance para este tipo de producciones de confesa neutralidad.

También, con la simpatía de un Chris Pratt muy a gusto en su papel de héroe por accidente, en una película que no se mete en líos y va a lo suyo. Muerto el bicho se acabo la rabia. Dentro de "su especie", no la podamos criticar por nada en particular que sea suyo propio. Si acaso por herencia, la de un género o un modelo de producción que suele acarrear una serie de cosas y tics que bueno, en fin, como en las mejores ocasiones, se pueden dejar de lado.

Porque en verdad importan bastante poco y merece la pena disfrutar de lo que es, un sólido pasatiempo que se ha tomado las debidas molestias para serlo de manera elegante y muy digna. Porque resulta fácil disfrutar de ella, así como también dejarse llevar por su inteligencia emocional. Porque aunque buena parte de su lógica pueda ser desmontada con demasiada facilidad, sigue siendo una muy convincente producción que cumple su misión con humildad y honor.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


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