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'La Llorona' - La historia nos hará cómplices

Vía El Séptimo Arte por 13 de noviembre de 2020
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'La Llorona' de Jayro Bustamante tiene poco que ver con 'La Llorona' de Michael Chaves. Las dos películas están adscritas al cine de género, pero bajo dicha fachada esconden dos cosas tan distintas como pueden ser "algo" y "nada". La "nada", por supuesto, corresponde a la película de producción norteamericana, la del futuro director de la tercera entrega de 'Expediente Warren'. Aunque tal vez habría que matizarlo...

... porque aquella "llorona" a mí no me desagradó, pues abrace sin más su condición de "película de sustos" a la que si la dejas sin sustos la dejas, exactamente, sin nada. Una vaga excusa argumental en torno a los habituales recursos del género y al servicio de un continuo intento por sorprender al espectador con un buen susto. Y para mí la pelota, después de golpear en el alero, pues la verdad, entro.

No era una buena película. Ni lo intentaba, ni lo necesitaba. No más que un festival de sustos para quién gustase, y para quién gustase de ellos. Un 'Pasaje del terror' de 85 minutos que difiere en gran medida de lo que propone Bustamante con su "llorona": Una auténtica película de miedo. De verdad. Algo tan esquivo como probablemente tan dependiente del momento, el lugar y la manera en la que podamos verla.

Nada como una sala a oscuras, y en silencio. Concentrado. Nada también como la Historia, la que enseña y engaña. La misma que todos quieren re-escribir al gusto del interés propio. Porque las cosas no son como son, sino cómo las vemos. Bustamante se parapeta bajo el cine de género para contarnos una historia, de paso que el cine de género se parapeta bajo la Historia para dar forma al verdadero miedo: La vida.

Más allá de un atmosférico planteamiento que recuerda a películas como 'El resplandor', lo verdaderamente interesante de 'La Llorona' de Bustamante es como pone de manifiesto lo fácil que resulta manipular la percepción de una realidad que por mucho que lo intentemos, nunca será del todo real: Porque siempre será ajena. Incluso cuando es la nuestra, el reflejo en los ojos de los demás pueden plantear una duda.

La duda. Siempre maldita cuando es la nuestra, siempre bendita cuando se muestra en una pantalla. Más allá de la pretendida resonancia de su sinopsis oficial o de sus evidentes lecturas históricas, 'La Llorona' destaca por estar adscrita a un plano de la realidad en donde el miedo no surge de lo sobrenatural aunque lo parezca, sino de lo más intrínseco e instintivo del ser humano: Su infantil egolatría maliciosa.

Si 'La Llorona' es una película de miedo que funciona además como sugerente película que da miedo, es por ese componente ordinario. Por su humanidad, y por la fragilidad del ser humano. Pero sobre todo por la facilidad con la que se puede manipular nuestra humanidad. Nuestra percepción de los -visto lo visto- múltiples planos de la existencia. Y como en 'El resplandor', el miedo no acaba surgiendo de los sustos o de lo desconocido...

... sino de lo que conocemos. O sospechamos conocer. Y sospechar es mucho peor que saber, porque nos da la posibilidad de moldear la realidad, ya sea de forma (in)voluntaria o (des)interesada.


Por Juan Pairet
@Wanchopex


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