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'Los ángeles de Charlie' - Misión posible

Vía El Séptimo Arte por 02 de diciembre de 2019
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La franquicia de 'Misión: Imposible' lo ha cambiado todo para sucedáneos como 'Los ángeles de Charlie'. Esa parece ser la sensación aunque en realidad, lo que ha hecho es recordarnos, una vez más, que la comparación con un trabajo bien hecho provoca que un trabajo no tan bien hecho parezca un mal trabajo.

No voy a defender esta nueva película de 'Los ángeles de Charlie', aunque tampoco me voy a posicionar necesariamente en contra suya. No creo que sea lo que se dice una mala película aunque desde luego buena no sea: Es más bien una película hecha con desgana, a destiempo y en virtud a un ideal industrial que ya no cuela.

Dicho de otra manera, esta nueva película no es peor que las dos dirigidas por McG, al contrario: En la comparación sale ganando pues al menos, cuanto menos, parece una película... aunque tampoco lo sea. He aquí el gran problema: 'Los ángeles de Charlie' del 2019 siguen siendo un producto rácano e insultantemente comercial.

Ahora, por supuesto, con una patina de feminismo que a la postre, parece ser lo único que la justifica. Si acaso. Porque por lo demás, poco más. Las dos mencionadas películas de 2000 y 2003 al menos se respetaban tan poco que dentro de lo que cabe, dentro de su auto inflingida estulticia resultaban absurdamente divertidas.

Esta nueva película de 'Los ángeles de Charlie' carece de todo lo que hace grande a 'Misión: Imposible'; sobre todo, de su sentido común. Pero también, de la falta de vergüenza necesaria para que esto no sea relevante: Es un producto simplón y tontorron que luce como si fuera un bonito producto simplón y tontorron.

Baste decir que en la película de Elizabeth Banks no parece que nadie se divierta especialmente. Tampoco hay nada mínimamente memorable; ni un efecto especial, ni un giro de guión novedoso, ni alguna escena de acción que se nos quede en la retina cuál Keanu Reeves con un lápiz en la mano o que Simon Pegg prefiera no ver.

Es una cáscara vacía, bonita por fuera pero hueca por dentro. Una película por la que cuesta pagar en la época del streaming, cuando en cualquier catálogo sería mero relleno. Como papel de regalo está correcta, pero como experiencia carece de encanto, nervio o incertidumbre. De sangre. De voz. De alma. De ilusión o ganas por (al menos sobre)vivir.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex

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