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'Midway' - El hombre en el castillo

Vía El Séptimo Arte por 03 de diciembre de 2019
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Hay un momento en 'Midway' que un norteamericano dice que si fracasan en su empeño "acabarán todos hablando japonés". Doy por sentado que se trata de un guiño de Brennan Brown hacia 'El hombre en el castillo', la estupenda serie de Amazon inspirada en la novela ucrónica de Philip K. Dick que parte de un supuesto: ¿Qué hubiera pasado si las Potencias del Eje hubieran ganado la II Guerra Mundial?

En dicha serie la Costa Oeste de los Estados Unidos se encuentra bajo el dominio de Japón, con el mencionado Brennan Brown interpretando a un anticuario que para sobrevivir como sumiso siervo del nuevo orden establecido ha aprendido a hablar... japonés. Más de dos horas de película: La nueva película de Roland Emmerich dura más de dos horas y un servidor la resume en este simple chascarrillo.

Y si... ¿y si en vez de pasar lo que pasó en Midway hubiera pasado otra cosa? ¿Y si el mencionado Roland Emmerich hubiera tenido los huevos de jugar con la historia como suele hacer Quentin Tarantino? Dada la afiliación del director alemán por el cine fantástico, ¿por qué no haber hecho que sus protagonistas atravesasen "un agujero de gusano" en plan remake bastardo de 'El final de la cuenta atrás'?

¿Y si... cualquier otra cosa? Parece mentira que el susodicho realizador lleve 40 años haciendo películas y aún no haya aprendido hacer algo, a priori, que es la base de toda película: Narrar. A contar una historia. 'Midway' es una sucesión de escenas que parecen sacadas de distintas películas, como si fuera un corta y pega de otras películas bélicas para un proyecto fin de carrera.

Eso sí, un proyecto fin de carrera de 100 millones de dólares que lucen con 18 años de retraso respecto al 'Pearl Harbor' de Michael Bay, a su lado, un prodigio de planteamiento y desarrollo dramático. Y no es coña, para nada lo es. Bay es posible que tampoco sepa "narrar", pero tiene un sentido del espectáculo tan afinado que logra aquello que Roland Emmerich se las ve y desea para lograr: Emoción.

En 'Midway' los actores y con ellos los personajes van entrando y saliendo de escena sin más, de manera aleatoria y porque la historia "es así". Escena a escena, como si fuera ese resumen de "eventos importantes" que a veces aparecen al principio de una nueva temporada de una serie de televisión. Al menos, qué menos, la película se digna en mostrar a los japoneses como humanos y no como demonios de piel amarilla.

'Midway' es una superproducción aburrida cuya dosis más que correcta de espectáculo no compensa sus enormes carencias narrativas. Emmerich rueda con la parsimonia de quién rueda su enésimo vídeo de bodas, de tal manera que vemos pasar ante nuestro ojos una serie de eventos que no dan lugar a una bonita historia de amor o a una celebración, sino a la firma de un contrato ante un notario con sotana.

Y así, nuestra cabeza empieza a sopesar alternativas con las distraerse mientras la película está de fondo. Como el "y si" que plantea la mencionada 'El hombre en el castillo', una serie que aprovecho la ocasión a reivindicar. Porque 'Midway' es el tipo de "conflicto" tan poco estimulante que al final te acaba dando igual quien gane: Tú lo único que quieres es que acabe la guerra de una maldita vez.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex

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