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'Modelo 77' - Cadena perpetua

Vía El Séptimo Arte por 21 de septiembre de 2022
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Viendo la última película de Alberto Rodríguez me venía constantemente a la cabeza 'Cadena perpetua', la obra maestra de Frank Darabont. ¿Podría ser 'Modelo 77' una especie de versión patria de aquella? Por poder, podría ser. ¿Por qué no? Dejando de lado las enormes (y evidentes) diferencias existentes entre ambas (y los casi 30 años que convierten a la norteamericana en un clásico incuestionable), en las dos nos encontramos un férreo relato carcelario que por encima de todo lo demás, se hace fuerte en la amistad entre dos presos: Uno veterano y otro novato.

La relación entre Miguel Herrán y un Javier Gutiérrez empeñado en demostrar que cualquier papel le queda pequeño marca este relato que logra salvar, con más oficio que maestría, los dos obstáculos más importantes a los que se enfrentaba: La obligación de encajar una ficción dentro de unos hechos reales, así como una historia que se desarrolla a lo largo de varios años. Algo que Rodríguez ya demostró que sabía hacer con 'El hombre de las mil caras', y a lo que aquí se vuelve a enfrentar de nuevo con éxito para ofrecer un filme tan sólido como dinámico.

Un filme en donde no hay nada que sobre ni que falte, trazando un claro recorrido que al igual que una vuelta ciclista va quemando etapas, una tras otra, mientras va forjando dicha amistad. Al igual que la mencionada 'Cadena perpetua', no es un film que en un primer momento se muestre particularmente brillante. Todo está bien y en su sitio, y todo fluye suavemente y de manera orgánica. Pero ni su historia se siente novedosa ni su puesta en escena se siente especial. Porque 'Modelo 77' es una obra de una maestría discreta y silenciosa que se desarrolla sobre lo previsto.

Como cuando el líder le gana al colista por 4-0 sin dejar de jugar bien al fútbol. Precisamente, al igual que 'Cadena perpetua', la última película de Alberto Rodríguez brilla por la humildad, sencillez, pragmatismo y enorme regularidad con la que narra una historia acompasada eso sí, por una serie de momentos notables. Momentos equiparables a esos cuatro goles que, era lo esperado, cumplen con una papeleta que no era tan fácil de cumplir. Aunque en manos de Alberto Rodríguez lo parezca, hasta el punto de poder menospreciar una película tan rotunda como 'Modelo 77'.

Esa maestría discreta y silenciosa que decía, en donde el realizador se esconde y desaparece detrás de una historia que parece que se cuente sola. Como si fuera tan sencillo como parece con alguien como Javier Gutiérrez al frente. Es cierto que 'Modelo 77' juega con alguna que otra carta marcada (por su tráiler, por la vida o por el cine), pero como a menudo ocurre con las películas, su relativa obviedad es consecuencia directa de una lógica consecuente tanto interna como externa. Es como ese 4-0 del líder al colista: Una victoria contundente que tal vez carezca de la emoción de la duda.

O como la victoria de España ante Francia en el reciente EuroBasket: No por dejar claro desde el principio que íbamos a ganar resulta una victoria menos meritoria y satisfactoria.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


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