'Península' - La secuela de 'Train to Busan'
La secuela de 'Train to Busan'. Una película que casi, casi podíamos dar por buena a pesar de algunas reservas. A pesar de que como la película de zombis que es le falta mala baba, también algo de rabia y mala leche, al mismo tiempo que nunca termina por salirse de los carriles para desatarse como es debido.
Algo más bien negativo dentro de la vertiente oriental de cualquier género (salvo quizá el de la comedia), siendo que además le sobra apoyarse en algunos tópicos innecesarios y molestos, como por ejemplo ese cansino pasajero porculero que evidencia cierta pereza a la hora de desarrollar el guión...
'Península' es la secuela de 'Train to Busan', la consabida secuela "porque la primera ha tenido éxito". La consabida secuela "que hay que hacer por lo civil o por lo criminal". Una secuela que no negaré que pueda resultar distraída, pero que tanto como película como secuela es claramente inferior a su antecesora.
Una antecesora que a su lado ya no es un casi, casi. Una antecesora que funcionaba extraordinariamente bien a la hora de construir, a la chita callando y con discreción, un impacto emocional... que es en realidad lo que buscaba Yeon Sang-Ho antes que la (escasa) sangre y/o violencia gráfica que ofrece.
Este factor, unido a un argumento muy ágil y que deja poco espacio para los tiempos muertos, hacían de ella "un buen trayecto que recorrer aunque su calado no fuera a dar vueltas como el del tren de 'Snowpiercer (Rompenieves)'". 'Península' sin embargo es la secuela de 'Train to Busan'. Tan sólo la secuela de.
Una secuela que no negaré que vista sin pretensiones pueda resultar distraída, pero cuya única aspiración es aprovechar el tirón de la anterior. Una secuela sin alma, oportunista, a lo pobre y funcional que abusa de los efectos digitales y el ruido para intentar enmascarar que carece de dignidad y amor propios.
Una secuela que parece concebida, sólo para que espectadores como un servidor dejen de decir que la primera es un casi, casi. Una duda que esta continuación ni amaga con generar, siendo que ya a los pocos minutos queda claro que esta 'Península' es un tren que no tiene ni rumbo, ni pulso, ni alma.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex





La secuela de 'Train to Busan'. Una película que casi, casi podíamos dar por buena a pesar de algunas reservas. A pesar de que como la película de zombis que es le falta mala baba, también algo de rabia y mala leche, al mismo tiempo que nunca termina por salirse de los carriles para desatarse como es debido.
Algo más bien negativo dentro de la vertiente oriental de cualquier género (salvo quizá el de la comedia), siendo que además le sobra apoyarse en algunos tópicos innecesarios y molestos, como por ejemplo ese cansino pasajero porculero que evidencia cierta pereza a la hora de desarrollar el guión...
'Península' es la secuela de 'Train to Busan', la consabida secuela "porque la primera ha tenido éxito". La consabida secuela "que hay que hacer por lo civil o por lo criminal". Una secuela que no negaré que pueda resultar distraída, pero que tanto como película como secuela es claramente inferior a su antecesora.
Una antecesora que a su lado ya no es un casi, casi. Una antecesora que funcionaba extraordinariamente bien a la hora de construir, a la chita callando y con discreción, un impacto emocional... que es en realidad lo que buscaba Yeon Sang-Ho antes que la (escasa) sangre y/o violencia gráfica que ofrece.
Este factor, unido a un argumento muy ágil y que deja poco espacio para los tiempos muertos, hacían de ella "un buen trayecto que recorrer aunque su calado no fuera a dar vueltas como el del tren de 'Snowpiercer (Rompenieves)'". 'Península' sin embargo es la secuela de 'Train to Busan'. Tan sólo la secuela de.
Una secuela que no negaré que vista sin pretensiones pueda resultar distraída, pero cuya única aspiración es aprovechar el tirón de la anterior. Una secuela sin alma, oportunista, a lo pobre y funcional que abusa de los efectos digitales y el ruido para intentar enmascarar que carece de dignidad y amor propios.
Una secuela que parece concebida, sólo para que espectadores como un servidor dejen de decir que la primera es un casi, casi. Una duda que esta continuación ni amaga con generar, siendo que ya a los pocos minutos queda claro que esta 'Península' es un tren que no tiene ni rumbo, ni pulso, ni alma.
Nota: 5.5