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'The Report' - Fríamente... sin motivos personales

Vía El Séptimo Arte por 06 de diciembre de 2019
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Muchos de vosotros puede que no lo sepáis: Después de aquel famoso 11 de septiembre de 2001 Adam Driver se unió al Ejercito de los Estados Unidos y sirvió como marine durante casi tres años, desempeño vocacional que abandonó a causa de un accidente. El "mundo libre" perdió un soldado... pero ganó un actor. En sus propias palabras, "el ejército es la mejor escuela de interpretación. Allí lo primero que aprendes es que tu trabajo en solitario no sirve para nada. Todo esfuerzo tiene que ser en equipo. Actuar es colaborar".

Eso es algo que se refleja a la perfección en 'The Report', película en la que lidera un reparto coral donde todos los intérpretes, incluido él mismo, son simples engranajes de un mecanismo mucho mayor. Una película a la que además aporta su exquisito y a estas alturas ya no sorprendente porte marcial, un inmaculado saber estar en el que se ha establecido como actor y que le ha permitido brillar igualmente en 'Silencio' o 'Historia de un matrimonio'. No hay gesto o palabra que parezca estar de más, ni mucho menos de menos.

Como la propia película: Haciendo honor a su título, 'The Report' es "un informe" pormenorizado de un suceso real tan conocido como a su vez, desconocido. Una película en la que haciendo honor a Adam Driver, no hay gesto o palabra que parezca estar de más, ni mucho menos de menos. Una crónica que va al grano, de forma firme y muy dedicada. No hay ninguna escena que no aporte información directa en torno al tema en cuestión, las llamadas "técnicas de interrogatorio mejoradas". No hay escena que no haga avanzar la narración.

No hay ni una, ni dos, ni tres horas de aburrido prolegómeno antes de la media hora de auténtica película: En la primera escena Corey Stoll le pregunta a Adam Driver por su vida privada, y este le responde con una sola frase. La vida personal de su personaje, Daniel Jones, resumida en dos escuetas frases: "Interfería en el trabajo", le responde en otro momento a un guardia de seguridad. No es importante, no es relevante: La dimensión humana de su personaje se define a través de su investigación, que también define su dimensión pública.

Todo lo demás es superfluo, un recurso de guión innecesario. No es la historia.

Y nunca hay que perder de vista la historia.

'The Report' es una película densa y compleja que hay que ver con atención, con verdadera atención si uno no se quiere perder en sus constantes diálogos y dentro de un contexto, además, muy americano. Una película completamente dedicada a su propósito, dónde cada coma parece ajustada al milímetro para servir a este propósito que aparece en su cartel oficial: La verdad importa. Sin juicios de valor más que los implícitos, que nunca explícitos... que para algo está un espectador al que se le deja ser dueño de su propia opinión.

Se nota en ese sentido que Scott Z. Burns es colega de Steven Soderbergh, además de guionista de 'Contagio', '¡El soplón!' o la propia 'The Report': Su estilo narrativo y audiovisual es igual de pulcro, conciso y elegante; también, vale, de acuerdo, igual de frío, amoral y algo distante. Claro que, lo dicho, hablamos de una producción muy cerebral y con clara vocación periodística al que dicho estilo le sienta como un guante: Una vez más, el aporte emocional reside en la voluntad del espectador, libre de reaccionar como considere oportuno...

... de igual modo que cuando lee un artículo de investigación de un periódico serio (si es que aún queda alguno).

'The Report' es un intenso y estimulante relato sobre la investigación llevada a cabo por un recto individuo contra viento, marea y el sistema de turno, simplemente porque es "lo correcto"; también, una obra que bien podría ser considerada en un futuro no muy lejano "cultural, histórica, o estéticamente significativa" por el National Film Registry como lo es 'Todos los hombres del presidente'. Un nuevo gran referente del género que a diferencia de obras como 'Spotlight', deja el sentimentalismo de lado para centrarse en los hechos.

Y nada más que los hechos. Fríamente... sin motivos personales.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


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