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'The Shrink Next Door' - ¿Qué pasa con Will?

Vía El Séptimo Arte por 13 de noviembre de 2021
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Donde hay confianza, da asco. Esta frase hecha se suele utilizar cuando el exceso de confianza entre dos personas hace que el comportamiento o respeto entre ellos se pierda. Este refrán trata de censurar un comportamiento inadecuado causado por el exceso de confianza.

Y de esto trata precisamente 'The Shrink Next Door', serie basada en uno de esos hechos reales increíbles pero ciertos que se podría haber contado de muchas maneras, siendo que sus responsables han apostado por un punto medio e intermedio en donde lo que vemos no es una comedia aunque casi siempre parezca serlo, ni tampoco un drama aunque nunca deje de serlo. Un acercamiento suave, educado y afable del que incluso el "hombre vivo más sexy del año" (para la revista People) sale aparentemente de una pieza.

Lo crean o no, Paul Rudd tiene 52 años. Admito que he tenido que mirarlo. Pocos mejores que él para interpretar al Dr. Isaac Herschkopf. ¿Quién dudaría de alguien así, con esa cara de buenazo, esa sonrisa de buen rollo y esa mirada que tiende a la ternura, más aún después de haber salvado el mundo junto a los Vengadores? La de Rudd podría ser la cara de esta serie con más bien poca mala baba y tirando a blanda por la que Will Ferrell se arrastra con la misma expresión apocada que Harold Crick, su personaje en 'Más extraño que la ficción'.

De hecho 'The Shrink Next Door' tiene más en común con la película de Marc Forster que por ejemplo con '¿Qué pasa con Bob?', la primera película en la que pienso cuando oigo psiquiatra junto a 'Ejecutivo agresivo', con la que la serie tampoco tiene mucho que ver. Al igual que la mencionada 'Más extraño que la ficción', esta miniserie no parece profundizar en una historia que si bien siempre se muestra amena y seductora, parece deambular constantemente sobre la superficie sin decidirse ni animarse a entrar a matar.

Del mismo modo que aquella película de 2006 podría describirse como un intento comercial e indoloro de emular a Charlie Kaufman cuando molaba, podríamos decir que 'The Shrink Next Door' sigue el mismo impulso por resultar lo más accesible y servicial posible a un amplio espectro de espectadores. Como si fuera ese mismo Paul Rudd al que cuesta verle más allá de su imperecedera cara de buenazo. O como si fuera un drama que quisiera ser una comedia y al mismo tiempo, una comedia que quisiera ser un drama.

No sé equivoquen, 'The Shrink Next Door' es una serie agradable y apacible, si bien le falta el glamour o la energía que por ejemplo aportó Sam Esmail a 'Homecoming' (respecto a la no tan satisfactoria segunda temporada). Ese "valor diferencial" que marca realmente la diferencia entre algo que se ve con agrado respecto a algo que se disfruta con pasión. Aunque amenaza con hacerlo (especialmente cuando Kathryn Hahn está de cuerpo presente merendándose a Rudd y Ferrell), 'The Shrink Next Door' no llega explotar.

Su indecisión a la hora de apostar con determinación por un género en concreto o ya puestos, por ser algo más en concreto puede resultar desalentadora; no obstante, lo es en la misma medida que puede resultar igual de estimulante el manejo de una supuesta realidad que de esta manera, se muestra más tangible y menos impostada. Y sobre esa fina línea se desarrolla esta serie que como alguno podría decir, se acaba cuando aún no hemos decidido si hemos aprovechado el tiempo aunque sepamos que en ningún caso lo hemos perdido.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


The Shrink Next Door

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