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Joshua Oppenheimer silencia el Lido

Vía Festival de Venecia por 29 de agosto de 2014
Como viene siendo habitual en las últimas ediciones del Festival de Cine de Venecia, y quizás porque en pocos días empieza a caminar un monstruo llamado Toronto, se intuye cierta prisa por parte de la organización a la hora de sacar a lucir las apuestas más potentes de la parrilla. Si ayer fue el turno de Iñárritu con su decididamente aclamada 'Birdman', hoy buena parte del protagonismo se lo ha llevado Joshua Oppenheimer con su esperadísima 'The Look of Silence', continuación (más bien complemento) de la imprescindible 'The Act Of Killing'.

Pero ojo, ha habido tiempo también para dos pesos pesados del tamaño de Xavier Beauvois (con 'La rançon de la gloire') y Rakhshan Bani-Etemad (con 'Tales'), casi nada. A continuación, y por orden, la recopilación de prensa de la 2ª jornada de esta 71ª Mostra.

Respecto a lo nuevo de Oppenheimer, Luis Martínez, de El Mundo, ha opinado La idea es romper el silencio. Acabar con la barrera infranqueable que convierte a la realidad en un lugar fundamentalmente inhóspito y extraño. Y cruel. Pero una vez franqueada la barrera, lo que queda es un panorama devastado. Ya nada volverá a ser igual. Los muertos ahí quedan. [...]Un inmenso y perfecto monumento al silencio. La cámara se coloca delante de la realidad y con gesto sorprendido intenta captar el sentido profundo de tanto horror, de tanta mentira. Y en ese momento, lo que se descubre no es la rareza exótica y brutal de un país extraño, sino la naturaleza misma de eso que el tiempo ha dado en llamar ser humano.

Manu Yáñez, de Fotogramas: Si ‘The Act of Killing’ funcionaba como un terrorífico autorretrato del mal, ‘The Look of Silence’, el nuevo trabajo de Oppenheimer, se convierte en su contraplano: la representación del impensable dolor sufrido por las víctimas de los grupos paramilitares que convirtieron Indonesia en una capital mundial de la barbarie. [...] Oppenheimer maneja toda esta herencia fílmica renunciando a todo purismo, sin miedo a herir sensibilidades.

Joan Sala, de Filmin: Incurriendo en un carácter sutilmente poético, estimulantemente metafórico [...] y filosóficamente penetrante y complejo [...], Oppenheimer tiene el descaro de violar un montón de tabúes hurgando en la verdad de una tragedia y dejando que sus lente y objetivo sirvan como fiel reflejo de ella. Una apabullante creación desemboca en un imprescindible díptico cinematográficamente robusto, socialmente revelador e imprescindiblemente necesario, que bien merece ser clavado en nuestra memoria para dar pie a una profunda reflexión. Una misión aparentemente imposible, magistralmente cumplida. Olé sus huevos.

Carlos Elorza, de El café de Rick: A pesar de recorrer terrenos ya conocidos y de algunos momentos que resultan excesivamente ‘construidos’, Oppenheimer logra momentos de gran emoción e intensidad y además, denuncia la tergiversación de la realidad que desde los medios oficiales transmiten a las nuevas generaciones.

En lo referente a la prensa internacional, Deborah Young, de The Hollywood Reporter, ha dicho de ella: La franqueza sin remordimientos de su dirección te deja horrorizado, emocionado, cabreado y repelido a la vez., mientras que Jessica Kiang, de Indiewire, ha escrito lo siguiente: Es un lamento de dolor ululante e interminable, que suena casi como una canción, aunque sea terrible. Esta película puede parecer la réplica tras el evento sísmico de su (...) precursora, pero es una réplica cuyo poder no disminuye, simplemente se transforma.

En cuanto al último largo de Bani-Etemad, Luis Martínez, de El Mundo, ha dicho: El resultado es a la vez el reflejo de una sociedad convulsa, la descripción de un estado de ánimo también convulso y, ya que estamos, una muy acertada reflexión sobre el sentido del cine. Sin duda, convulso. [...]El último relato (una simple conversación dentro de un taxi) justifica él solo cualquier premio imaginable. Pocas veces, una declaración de amor dolió tanto. Perfecta. Pongamos un León de Oro.

Manu Yáñez, de Fotogramas: Utilizando una estructura de mini-relatos encadenados que remite al cine de Jafar Panahi (o a ‘Slacker de Richard Linklater), la película bascula entre lo didáctico y lo histérico, negándole al espectador ningún margen de reflexión. Sin embargo, cuando todo parece perdido, el film deja a un lado su tendencia al chillido para recrear dos hermosas y serenas piezas de cámara: la primera matrimonial, la segunda de noviazgo, cada una de aproximadamente 15 minutos. Un notable remate final que compensa un film marcadamente irregular.

Por último, de la película a concurso de Beauvois, Luis Martínez, de El Mundo, ha opinado: La idea ahora es rendir homenaje a Charles Chaplin o algo aprecido. Basado en un hecho real, la película cuenta el secuestro del cadáver del cineasta (o el mito) a manos de unos desheredados y muy 'chaplinescos' personajes. Es comedia y para nada negra. El director se limita, con gesto quizá ingenuo, a reconstruir en la aventura desangelada de unos pobres diablos algo así como una forma de ver el mundo. Inocente, cálida, digna.

Gregorio Belinchón, de El País: Beauvois disfruta chaplineando la historia, jugueteando con la comedia, sintiendo cariño por sus protagonistas. La película transpira cariño a Chaplin de principio a fin.

Manu Yáñez, de Fotogramas: en su nuevo film, Beauvois prosigue la senda humanista recorrida en su anterior película. El espíritu y la materia prima son los mismos: una celebración de la nobleza de los hombres, reunidos contra las adversidades de un mundo reglado por la injusticia. Sin embargo, el tono es bien diferente. [...] Homenajea en clave humorística a los grandes exponentes del humanismo fílmico: los maestros del Neorrealismo italiano y Charles Chaplin. [...] Una fábula naïf colmada de buenas intenciones y personajes entrañables, la película presenta la odisea vital de dos inmigrantes sumidos en la pobreza que intentan abrirse paso en un mundo que no les ofrece posibilidades. [...] Despliega un honesto idealismo pero fracasa a la hora de reproducir la urgencia, el vigor y la magia de sus ilustres referentes.

Joan Sala, de Filmin: Apasionada, nostálgica y entrañable, es una carta de amor a la esperanza del desamparo. [...] Una hilarante quimera que nunca mejor dicho, está destinada a reflejar oro en el recuerdo de todo gran cinéfilo. Cine dentro del cine, y con mucho amor.

Carlos Elorza, de El café de Rick: Cuenta con un tono ligero y agridulce, pero sin chispa. Si bien hay algunos momentos cómicos que funcionan, la utilización de la música de Michel Legrand es sorprendente y la relación de la pareja protagonista da juego, le faltan el vigor y el nervio que una comedia como ésta pide a gritos.

Guy Lodge, de Variety: La primera comedia de Xavier Beauvois es una seductora mezcla de realismo social y fantasiosas referencias a Chaplin. Boyd van Hoeij, de The Hollywood Reporter: Una película divertida y conmovedora.

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