71 Seminci - Parte VII
Bienvenidos a la séptima de las crónicas que vamos a dedicarle día tras día a la edición número 71 de la Seminci - Semana Internacional de Cine de Valladolid, la cuarta que un servidor cubre para El Séptimo Arte.
'Un monstruo amable' - Marie Kreutzer quiere llegar a donde quiere llegar. Pero acaba dando muchas vueltas para llegar a ello. Es, junto a su fria templanza y sequedad, el gran problema de esta película que se diluye en su aparente empeño en ser "algo más". Y con ello, malinterpreta la base de toda historia: Su narración. Está bien querer ser algo más que una historia bien contada. Pero en su empeño Kreutzer acaba dando demasiadas vueltas y, con ello, pierde tanto el foco de la historia como la atención de espectador, en un medio-medio a mitad de camino del drama y el thriller que no termina de funcionar ni como drama ni como thriller. Que a Jella Haase se la presente como aparente relleno en vez de como coprotagonista tampoco ayuda. ******
'Un hombre de nuestro tiempo' - Emmanuel Marre recupera la historia de su bisabuelo, un funcionario que vio en el régimen de Vichy la oportunidad de cumplir los sueños de grandeza (de su mujer). Se trata de un retrato dialéctico (y un tanto banal) de un oportuno cómplice del fascismo (un tanto banal) al que da vida el abogado de 'Anatomía de una caída'. La obediencia burocrática y el beneficio práctico filmado con la cercanía casera de un "franceses por la Francia", permitiéndose incluso el lujo de iluminar escenas con la "antorcha" de la cámara. Con tanta instrumentalización interesada como hay, resulta refrescante un retrato sincero y cotidiano sobre cómo la mayoría de la gente no es ni buena ni mala; simplemente, pasaba por ahí. *******
'Everytime' - Una familia berlinesa se dispone a viajar a Tenerife cuando una tragedia (un tanto capciosa...) altera sus planes. Tiempo después, finalmente el viaje se realiza... y la isla canaria le salva un poco el culo a esta enervante muestra de "cine contemplativo". O cuando la parsimonia críptica y aletargada se confunde con algún tipo de agudeza y/o profundidad, y no con el vacío de contenido; o con la inseguridad pretenciosa; o con la "pose" del pensador profundo. Elijan a voluntad. Aunque su tramo final en Tenerife, cuando Sandra Wollner abraza (o se abandona) abiertamente el surrealismo fantástico, es capaz de hacernos dudar... para entonces su extrema laxitud ya nos tiene pensando en nuestras propias vacaciones en Tenerife. O en cualquier otra cosa. *****
'Un hombre en un puente' - Un hombre metido a empresario inmobiliario que lo ha perdido todo (después de que le pillen con el carrito de los helados...) vuelve a su pueblo, de donde se fue sin mirar atrás en busca de fortuna. Allí se reencuentra con su ex novia, su ex amigo y su aún hermano con los que no ajustará cuentas... porque patatas. La segunda película de David Martín de los Santos retrata la crisis de la mediana edad de un Roger Casamajor que más que buscar, espera reencontrarse. Lo que define al propio filme, uno que transcurre con la misma relajación trivial "de pueblo" con la que en la película todos se toman la pandemia. Es, objetivamente, una película muy correcta. Tanto, que al final lo es... así, sin más. ******
Continuará...
Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex






