'Bugonia' - A mí no me mires. Yo voté a Kodos
Estamos más que acostumbrados al barroquismo surrealista y sobrecargado en el que ha derivado el cine de Yorgos Lanthimos. O a que Emma Stone brille en cualquier papel, ya sea o no a las órdenes del cineasta griego.
Pero el alma de este remake de 'Salvar el planeta Tierra' -una película coreana de 2003- es sin duda Jesse Plemons. De hecho, es sobre todo Plemons quien sorprende, sostiene e impulsa este remake en el que tanto Lanthimos como Stone están bastante comedidos. Relativamente comedidos.
'Bugonia' es de hecho el filme más comedido de los cuatro que han hecho juntos; también, curiosamente, el más petulante, superficial, laxo... falso y vacío. Y el más gratuito, incluso aún más que 'Kinds of Kindness'.
'Bugonía' carece de un conflicto real, en una exagerada comedia negra a cuyo propósito satírico cuesta encontrarle credibilidad o autenticidad. Tanto como a un político twittero. Hay más postureo que película. Un falso caos tan controlado y premeditado que no existe la sensación de caos. Sólo orden.
Ese final tan complacedor y obvio sella la impresión de ser una obra de cámara falsamente aguerrida e hiperbólica que si bien parece lo da todo, apenas sí se está esforzando en algo, abandonándose un poco a la inercia.
Una inercia ganadora, por cuanto Lanthimos y Stone siguen siendo Lanthimos y Stone. Pero exceptuando a Plemons, en esta ocasión en la habitual frialdad distante del cineasta no se percibe ese ardor, esa "malafollá" o esa convicción característicos. Como si en fin fuera una suerte de compromiso.
Y es que 'Bugonia' se siente algo comprometida, estancada en una retórica y discurso más autoimpuestos que orgánicos. Tan relativa y satisfactoria como a su vez, Lanthimos mediante, complaciente y convencional.
Relativamente.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex











Su reparto luce muy bien, como cabe a esperar. Es entretenida, pasa volando. Tiene una buena atmósfera, tiene momentos o golpes de efecto potentes. Pero no deja de ser la típica que juega contigo desde el inicio, a ver si hablamos de salud mental o un giro extraterrestre. Porque se atisba una especie de querer dejar un mensaje, un poso mayor, sobre el negacionismo y más cosas, pero tampoco acaba de profundizarlo.
Que en un director nobel, seguramente lo ensalzaríamos más y lo apuntaríamos para seguir su carrera, pero el Lanthimos se queda algo corto. Y me sorprende verla en tantísimas listas de lo mejor del año. También es verdad que no ha sido un gran año.
Nota: 6'5