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'Destroyer. Una mujer herida' - Somos nuestro peor enemigo

Vía El Séptimo Arte por 21 de febrero de 2019
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'Destroyer. Una mujer herida' es una película "de hombres" hecha "por mujeres", dicho sea en el sentido más inocuo posible. Y lo mejor que se puede decir al respecto es que... la verdad, a los puntos, no hay gran diferencia: Un thriller policíaco urbano, sucio, seco y árido, pretendidamente antipático y claramente agridulce marcado por puntuales estallidos de violencia que no obstante, a diferencia de por ejemplo lo visto en las tres (grandes) películas de S. Craig Zahler, no son desagradablemente provocadores.

'Destroyer. Una mujer herida' es una película "de hombres" hecha "por mujeres" en dónde si acaso, lo dicho, encontramos un empleo de la violencia relativamente más elegante y menos visceral. Eso, y tal vez, la presencia de una hija en lugar de una novia como recurso (artístico o comercial) para humanizar a un personaje arisco cuya humanidad, en esencia, hace tiempo que se quebró. Un personaje autodestructivo en busca de un pequeño gesto de redención. Un clásico del thriller neo-noir que Nicole Kidman hace muy suyo.

Puede que tal vez, incluso demasiado... especialmente cuando (casi) todo el peso de la película recae sobre sus hombros: Su interpretación no cabe duda que es objetivamente "buena", pero al igual que sucedía con la 'Jackie' de Natalie Portman, se siente que ante todo Kidman está representando un personaje antes que darle vida. Su forzada caracterización no ayuda, como tampoco lo hace su no menos forzada relación con su hija, un "pegote" que el guión no acierta a integrar en la trama de forma orgánica.

Un trama que desarrolla, aquí sí que con acierto, dos líneas temporales y narrativas contrapuestas que se enriquecen la una a la otra como es debido (y hasta el final). Dos líneas temporales que dan forma a un todo muy estimulante cuando, precisamente, la atención se centra en ambas y títulos como 'Teniente corrupto', 'Heat', 'Taxi Driver', 'Sospechosos habituales' o 'Nightcrawler' sobrevuelan como dispares y más que posibles referencias en nuestra cabeza sin necesidad de un "hombre herido" que sujetase su título.

Como también sobrevuela en nuestras cabezas el nombre de Kathryn Bigelow, una de las pocas realizadoras que se ha sabido hacer un nombre en un mundo de hombres, con la estupenda 'Días extraños' -una de mis grandes debilidades- a la cabeza. Lástima que la realizadora Karyn Kusama y los guionistas Phil Hay y Matt Manfredi, al igual que le sucedió a Bigelow y a Mark Boal con su 'Detroit', se distraigan con esas mismas concesiones de las que prescindieron tanto en 'La noche más oscura' como en 'La invitación'.

Lástima, pero porque 'Destroyer. Una mujer herida' no es una película redonda, más no por ello una película altamente satisfactoria. Una película "de hombres" hecha "por mujeres" en el sentido más inocuo posible... o tal vez no, según quiera verlo cada uno, que lo importante es que lo importante siga siendo lo importante (que dicen en 'El valle del éxito'): Que la película es un alarido sostenido cuya agria parábola sobre "una mujer contra sí misma" nos pertenece a todos. Nadie es perfecto, y todos sangramos si nos pinchan.

Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex

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