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'Flash' - Juguetón y resultón

Vía El Séptimo Arte por 16 de junio de 2023
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Como tantos otros blockbusters, 'Flash' tiene muy claro cómo empieza, cuál es el leitmotiv, qué es lo que quiere ser y a dónde quiere llegar, pero no tanto cómo llegar a serlo y qué es lo sucede por el camino. Tras una primera mitad muy disfrutable y que funciona como un tiro, se le empiezan a ver las costuras durante una segunda mitad ni tan lograda ni tan redonda. Sigue siendo casi tan disfrutable como durante dicha primera mitad, si bien para compensar sus carencias no puede evitar recurrir a ese fanservice que parece acabar condicionando todo al impacto de ese mismo fanservice.

La idea, mentalidad y resultados vienen a ser parecidos a los de 'Spider-Man: No Way Home' lidiando a su manera con conceptos similares, siendo en la práctica una producción también imperfecta que sin embargo logra hacerse fuerte en la voluntad del espectador por pasárselo bien. Y con 'Flash' uno disfruta y se lo pasa entre bien y muy bien, en frío incluso más que con aquella a pesar de algunas debilidades que no obstante, al igual que ocurría con las de la mencionada 'Spider-Man: No Way Home', no tienen por qué dañar la experiencia... si uno no pone de su parte para que así suceda.

'Flash' tiene que hacer malabares para cumplir con todos sus deberes y compromisos, cosa que en realidad hace. O que más bien, logra. De manera quizá no del todo refinada. Puede que lo haga más por la acumulación de elementos, el poderío innato de los conceptos que maneja o el vigor carismático de un duplicado Ezra Miller al que uno llega a pensar que han clonado en la vida real. Puede. Como puede que sea por la inercia de la pendiente, o que sea más la inercia que la pendiente. En cualquier caso, 'Flash' cae por su propio peso como un pasatiempo cuanto menos, juguetón y resultón.

Cuanto menos, siendo un familiar no demasiado lejano de 'Aquaman' aunque presente unos valores de producción en algunos casos bastante más ajustados; por ejemplo, en materia de unos efectos visuales que a ratos se muestran indignos de una producción de 200 (y pico) millones. O en la escasa definición de unos secundarios (con o sin cargo) reducidos a títeres, parte de la simplificación ritual que reduce méritos e intenciones a un desfile de momentos tonificados por el ímpetu de Miller, la jovialidad de Michael Keaton, la sensualidad de Sasha Calle o la complicidad del espectador.

Complicidad. De alguna manera 'Flash', al igual que 'Spider-Man: No Way Home', resulta genuinamente simpática y aunque en teoría, con la biblia en la mano, no llegue a ser la gran película que podría o debería ser, consigue que nos de un poco igual, pongamos buena cara y a sus valores por delante, y disfrutemos de un casi como que sí. Que obviemos sus imperfecciones y nos dejemos llevar por la particular complicidad que pueda generar no ya sólo para con el público de bien de DC, sino con todo aquel en tiempos neutral que 35 años después recuerde que Michael Keaton fue quien fue.

Porque no es más que una película. Bastante estimulante durante su primera mitad, bastante efectiva durante la segunda. Vale que no sea tan contundente, sólida o redonda como 'Spider-Man: Cruzando el multiverso'; más, aquella juega con la ventaja de la animación irreal y el poder abrazar el caos que 'Flash', en última instancia, no se anima (o no puede) abrazar. Es... como una producción de Phil Lord y Chris Miller que Andy Muschietti ha filmado con el mismo talante que Sam Raimi su "Doctor Extraño" respecto a su "Hombre Araña": El del adulto que no ha podido evitar crecer...

... y sentir la responsabilidad de cobrar y el qué dirán.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex

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