'Puñales por la espalda: De entre los muertos' - A Dios rogando y con el mazo dando
'De entre los muertos', al igual que 'El misterio de Glass Onion', resulta más artificiosa, forzada y tramposa que la primera 'Puñales por la espalda'. No es tan aparatosa como dicha segunda entrega, pero sí igual de inverosímil y casualmente conveniente, siendo de nuevo una película como tal poco creíble que encima le niega al espectador la posibilidad de poder ir un paso por delante.
Johnson sigue siendo consciente de ello; tanto como lo es en teoría el lector que elige un libro como 'El hombre hueco' de John Dickson Carr. Porque no se trata de jugar a ser el más listo e intentar ir un paso por delante, sino de aceptar y asumir que sea Johnson el que juegue con nosotros como espectadores. Lo que a la tercera parece confirmarse que define a la saga 'Puñales por la espalda'.
Algo que también define a 'Poker Face', serie en la que por contra, y por lo general, desde el principio conocemos el qué, el cómo y el quién. Serie en la que destaca sobre todo su constante: Una Charlie que no se entiende que quieran sustituir por otro intérprete a partir de la tercera temporada... algo que por cierto, sucede en gran medida con Benoit Blanc en esta misma tercera entrega.
Y es que el auténtico protagonista de 'De entre los muertos' es Josh O'Connor, de forma aún más promimente que Ana de Armas en su primera parte. Como si lo fuera, arrinconando un poco a un Daniel Craig al que le cuesta encontrar su espacio; incluso pillar el tono. Un tono en general menos festivo y caricarutesco, más solemne que no termina de abrazar este whodunit (de nuevo) satírico.
Un "whodunit" más "intensito", y en el que a diferencia de las dos entregas anteriores no parece que nadie esté disfrutando especialmente. Todos están presentes, pero de una forma un tanto apagada. Como lo está el propio relato; como si Johnson tuviera miedo de que alguien se lo pudiera tomar a mal, transformando el exceso guiñolesco de la 2ª en circunspección y discreción.
La compunción habitual que emana de la cara de O'Connor se traslada a toda la película, tiñendo el relato de un tono grisaceo que hace de este 'Grantchester' una especie de "buddy movie" en donde, dejando de lado un misterio a la postre un tanto indiferente, parece que sólo importa el bromance entre el cura y el detective. Como si fuera, un poco muy poco, una especie de secuela de 'Queer'.
Craig, desde luego, y al igual que en aquella, no parece estar divirtiéndose. No al menos como en las otras dos. Y es que la película desdibuja un tanto a Benoit Blanc, al igual que hace con la dirección de fotografía o un rebaño de feligreses también algo siesos y claramente desaprovechados. Dos horas y pico durante las que a Johnson le cuesta encontrar esa chispa y energía de las dos anteriores.
Encontrarla, y cuando lo hace, mantenerla. Es cierto que nunca perdemos la fe, y que Johnson nos sigue dando motivos para mantenerla. Que a su vez se aprecia que, al igual que en 'Poker Face', no se limite a repetir la misma jugada, y que cada una de las -por ahora- tres entregas de 'Puñales por la espalda' sean reconocibles, tan diferentes entre sí. Ni perdemos la fe, ni tampoco el respeto.
Por más que 'De entre los muertos' se sienta un poco como una homilía. Como el que acude a misa por obligación. Uno es respetuoso, mantiene la compostura e incluso la curiosidad de su inexperiencia le hace estar entretenido. Pero se le hace también pesada, dado que viene a ser darle vueltas a lo mismo mientras uno, en su cabeza, un tanto abstraído, tan sólo se está haciendo una pregunta.
¿Cuando se acaba?

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex






