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'Small Axe: Lovers Rock' - Fiebre del sábado noche

Vía El Séptimo Arte por 13 de enero de 2021
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'Lovers Rock' es la segunda entrega de 'Small Axe', la antología escrita y dirigida por Steve McQueen que está inspirada directa o indirectamente en hechos reales protagonizados por la comunidad negra de la ciudad de Londres entre los años 1962 y 1989. Cinco entregas de duración variable que Movistar+ estrenará en nuestro país a partir del pasado 7 de enero de 2021, a razón de una entrega cada jueves siendo 'El Mangrove', 'Rojo, blanco y azul', 'Alex Wheatle' y 'Educación' los títulos de sus otras cuatro entregas.

'Lovers Rock' cuenta una historia ficticia de amor entre dos jóvenes que se conocen en una fiesta en 1980. 'Lovers Rock' es una oda al género del "reggae" romántico, el llamado "lovers rock", que sólo sonaba en las casas donde la juventud negra organizaba sus fiestas cuando no eran bienvenidos en las discotecas y clubes nocturnos segregados.

Su sinopsis también es muy clara, y las intenciones de Steve McQueen son, también, igual de claras: Blanco y en botella, negro y a bailar. Si 'El Mangrove' era un grito de protesta, 'Lovers Rock' lo es de alegría. Dos caras de una misma realidad que no hace falta vestir de violencia, basta encontrar la melodía que mejor acompañe la ocasión.

Y 'Lovers Rock' está de sobra surtida en ese sentido y cuenta con una banda sonora, incesante y machacona de auténtico lujo. Dicha historia de amor es el fino hilo sobre el que suena una fiesta que en realidad, sólo necesitaba dicha historia de amor como coartada. Se basta y se vale sola, sin necesidad de que hablase nadie más que la música.

La música, la fiesta, y nadie ni nada más. Allí podríamos haber estado más de la hora, si llega, que McQueen le dedica a estar en el auténtico corazón de un relato donde el amor se reivindica con un mero suspiro final. Cuando una imagen vale más que mil palabras, cuando dicha imagen es capaz de capturar y retener el alma de un momento.

De "ese" momento en el tiempo que remite a la (estupenda) película de Trey Edward Shults. La presunta historia de amor que presenta 'Lovers Rock' se antoja demasiado incipiente como para poder considerarse una historia en sí misma. No más que una excusa, acertada y válida pero apenas desarrollada como para ser algo más que un suspiro.

Y es que 'Lovers Rock' apenas dura 70 minutos, dejándonos la sensación de que como historia propiamente dicha, le falta entidad. Ahora bien, dicha historia se puede considerar una suerte de Macguffin sobre el que estructurar una auténtica fiesta de la que al igual que ocurría en el 'Clímax' de Gaspar Noé, se nos permite llegar a ser uno más.

De hecho la citada 'Clímax' y 'Lovers Rock' vienen a compartir un resultado virtualmente similar, cada una a su manera y en donde ambas sobresalen en los momentos puramente viscerales donde la música, de forma irresistible, lleva la voz cantante. A partir de ahí, ya sea blanco, negro o francés, casi todo lo demás es como si fuera el ruido de la calle.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


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