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'Snake Eyes: El origen' - Una jugada perdedora

Vía El Séptimo Arte por 13 de agosto de 2021
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'Snake Eyes: El origen' es una película con muchos problemas, siendo el más importante de ellos la indiferencia que causa. Es una de esas películas que se quedan justo en medio de lo que podríamos considerar como una buena o una mala película para ser, simplemente ser por ser sin pena, gloria o emoción alguna. A efectos prácticos bien podría ser como una de tantas "directas a vídeo" protagonizados por Scott Adkins, sólo que con más presupuesto...

... que tampoco mucho más, que a su vez y como teórico "blockbuster" este "Snake Eyes" por contra se presenta como algo "barato". Desde luego, más que las anteriores pelis con G.I. Joes ante cuya primera entrega quien lo iba a decir, palidece; básicamente, porque Stephen Sommers le ponía mucha más gracia a lo que al final a cabo venimos a ver, unas escenas de acción que Robert Schwentke rueda con la misma falta de pasión con la que está escrito su guión.

Su guión, otro de sus muchos puntos débiles: Una sucesión predecible de clichés que dan forma a una historia de lo más sencilla y mil veces vista que aún así, es desarrollada de forma torpe. Una historia que a diferencia de los filmes de 2009 y 2013 se toma muy en serio a sí misma, y que a pesar de alargarse durante dos horas muy largas de metraje arrincona y apenas les da margen a personajes como los de Samara Weaving, Úrsula Corberó o Iko Uwais.

En ese sentido se nota que la película pretende ser "el origen" de algo, si bien vuelve a cometer el mismo error de tantas y tantas otras presuntas "primeras partes": No darlo todo y pretender que el prólogo de una película pase por ser una película entera. Una en la que tienes a Uwais y prácticamente no le dejas pelear. Una en la que sólo Weaving y Corberó parecen ser conscientes de que hacen de G.I. Joes y no de peones de un dramón de Nicholas Sparks.

Uno se imagina un "Snake Eyes" dirigido por alguien como Gareth Evans y se le cae la baba. Nada más lejos de la realidad, siendo 'Snake Eyes: El origen' la quintaesencia de la producción de estudio en donde cada decisión creativa parece haber pasado por un comité ejecutivo que por supuesto, no quería meterse en ningún lío. De sobra representativo es que a pesar de estar todo el rato jugando con objetos afilados, no se vea una sola gota de sangre.

Pero lo peor de todo es que a pesar de lo dicho, 'Snake Eyes: El origen' no es una mala película con cuyas desgracias podamos disfrutar. Es, a imagen y semejanza de su protagonista Henry Golding, una película sosa. Rutinaria. Aburrida. Tan del montón que la corrección de sus escenas de acción no bastan para detener la hemorragia, menos aún durante las dos largas horas de que dura este filme masacrado por la obviedad de ser un eslogan vacío.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex

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Comentarios

  • Avatar de jescri
    jescri 27 de Septiembre de 2021, 08:25:58 am
    Es muy mala, posiblemente de las tres peores películas que he visto este año. Un 3.

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