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70ª Berlinale: 'The Assistant' - O cómo gritar en voz baja

Vía Berlinale por 20 de febrero de 2020
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Que levante la mano el que no haya sido asistente alguna vez. El que no haya empezado desde abajo, con unas prácticas, haciendo fotocopias o llevando cafés. Bien. Aquí empieza la maestría de la última película de Kitty Green. El escenario: Un lugar de trabajo con el que todos nos podemos identificar. La película: Un día en la vida de una asistente; sus quehaceres, la oficina, los compañeros, la efectividad. Que se trate de una gran empresa del mundo del entretenimiento es sólo un detalle. Lo importante es que nos podamos identificar con lo que pasa en la pantalla.

Seguimos a la protagonista (genialmente interpretada por Julia Garner) escena tras escena. Atendiendo llamadas. Limpiando la sala de reuniones. A pesar de su interacción con el día a día de la oficina, poco a poco nos damos cuenta de que esa cuarta pared parece haberse desplazado y quizá la incluye a ella ahora como espectadora - en todo caso, está sola con la audiencia, y nos hace partícipes de esa intimidad a la que el resto de sus compañeros parecen tan ajenos.

'The Assistant' es una película muy calmada a la vez que llena de tensión; perfectamente medida y muy interna. Green pone en relieve las cosas de forma muy inteligente; con gestos y lenguaje corporal, sin necesidad siquiera de añadir palabras, logra decir sin decir, sentir sin tener que mostrar. Y con esa enorme delicadeza nos habla de temas tan delicados como los depredadores sexuales en el entorno laboral, y más allá, sobre todas esas pequeñas agresiones que hacen de ciertos trabajos un ambiente tóxico, donde trabajadores degradan a otros trabajadores, atacando la confianza propia y la autoestima.

Y lo que todavía me parece más interesante de la película y demuestra de nuevo la precisión de la directora: Que el foco no esté en el centro de la acción (detalles sobre acoso sexual laboral podemos leerlos en los periódicos, siguiendo el hashtag #metoo), sino en lo que la rodea, en todo el entorno, en la maquinaria que soporta el peso de esos abusos, en el sistema que mira hacia otro lado.

Relacionable con cualquier tipo de trabajo, la película es un retrato hiperrealista de un entorno tóxico desde el punto de vista de una asistenta. Y esta capacidad para hacernos identificar emocionalmente con quien se encuentra debajo de todo en la jerarquía la hace una película necesaria. El grito que surge del silencio, más que escucharse, se siente.

por Aina Riu
@aina_rv


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