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Capítulo I - De trenes, sombras e interiores

Vía Festival de Sitges por 08 de octubre de 2016
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Volver a Sitges es como volver al pueblo, ese lugar en el que casi nunca estás pero del que parece que nunca te has ido del todo. Casi como en casa. Casi.

Como casi podemos dar por buena 'Busanhaeng (Train to Busan)', casi, y a pesar de que como la película de zombis que es le falta mala baba, y rabia, al mismo tiempo que nunca termina por salirse de los carriles para desatarse como es debido y que le sobran algunos tópicos molestos (como ese cansino pasajero porculero). No obstante al César lo que es del César, la cinta funciona extraordinariamente bien allí en dónde 'Un monstruo viene a verme' fracasa, a la hora de construir, a la chita callando y con discreción, un impacto emocional... que es en realidad lo que busca Yeon Sang-Ho antes que la (escasa) sangre que ofrece. Este factor, unido a un argumento que deja poco espacio para los tiempos muertos, hacen de ella un buen trayecto que recorrer.

Como casi también podemos dar por bueno el recorrido que supone 'The Age of Shadows', el regreso por la puerta grande de Kim Ji-Woon tras su aventura americana con el Chuache. La cinta, de una factura exquisita, es un solvente thriller salpicado de un puñado de escenas memorables que se ve algo lastrado por cierta sensación de déjà vu, así como por una duración excesiva. Claro que ante la falta de un trasfondo histórico de cara a los occidentales, es posible que a nosotros no nos quede más remedio que reducir todo a lo más básico: el clásico ensalzamiento de los bravos rebeldes ante un ejército invasor poco presto a la bondad. Se ve con agrado y presenta arranques de furia soberbios, pero no supone ningún antes y después ni en la carrera ni en la vida de nadie.

Como casi que podemos dar directamente por mala a 'Inside', remake español de aquella francesada llamada 'À l'intérieur' que encumbró (para nada) los nombres de Alexandre Bustillo y Julien Maury, y que ahora se encarga de despeñar los de Miguel Ángel Vivas y Jaume Balagueró (por cuatro duros). La cinta no está mal del todo, no al menos hasta que sus personajes empiezan a actuar como si estuvieran en una película de terror... y claro, pasa lo que pasa. No ya sólo de la brutalidad del filme original, también carece de entidad o personalidad propia siendo uno de esos remakes funcionales, estúpidos, repetitivos y de dudosa moral. Casi como que nos la ahorramos, casi como que ya quedó dicho todo en 2007.

Continuará...


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Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex

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