'Resident Evil' - ¡Videojuego!
Del director de 'Horizonte Final' y 'Soldier'.
Eso podría haber puesto en el cartel del 'Resident Evil' de 2002 de haber sido ambas los éxitos comerciales y artísticos que fueron 'Barbarian' y 'Weapons'. Una 'Resident Evil' que en realidad ni estaba ni está nada mal, en especial para la época, por más que su recuerdo se haya visto enturbiado por culpa de sus secuelas. Tanto como lo ha hecho la carrera del propio Paul W.S. Anderson.
Obviamente, el 'Resident Evil' de Zach Cregger tiene poco que ver con aquella saga, estando mucho más próxima a 'Evil Dead', con Austin Abrams haciendo de Bruce Campbell: Un infortunado contra el mundo (lleno de "eviles" grotescos y porculeros). 'Bryan Vs. Resident Evil'. A veces no hay por qué complicarse. Basta con un pobre pero aguerrido desgraciado dispuesto a... sobrevivir.
'La Odisea' de un joven en pos de su Penélope a través del mundo de 'Resident Evil', donde lo único que no intentará matarte es lo que ya está muerto. Las intenciones de Cregger son claras: Un joven y 90 minutos de reloj. Una suerte de 'Mad Max: Furia en la carretera' a pie donde la marcha sólo se detiene para coger aire. Y a reactivar la marcha, con aún más ganas de marcha si cabe.
Sencilla y directa, tanto como efectiva y convincente durante 90 minutos sin desperdicio ni grandes altibajos donde no faltan sustos, monstruos, casquería, tacos y esa ácida jocosidad que (con moderación) tan bien encaja con el terror. Lo que es esta 'Resident Evil', una estimulante adaptación de lo que bien podría ser un videojuego (¡!) en la que el jugador tiene una sola misión: Sobrevivir.
Con ella Cregger consigue no sólo sobrevivir, sino, sobre todo, un 2x1 que hasta hace no mucho parecía difícil: dignificar una película basada en un videojuego... y también una película de 'Resident Evil'. Por más que debido a su idiosincrasia carezca de una estructuración obvia -equivalente a las cinemáticas- que asiente, o incluso eleve su impacto a un nivel algo más emocional y no tan reactivo.
No por ello se disfruta menos, ni mucho menos de forma tan conveniente como golosa, si bien, su buen sabor de boca no tarda en enfrentarse a la impresión de que, como el correcalles al que fácil se le puede reducir, le falta entidad propia. Le "falta chicha" para que además de impactar, este "tren de la bruja" deje a su vez algún poso como el que, sin ir más lejos, dejaban 'Barbarian' y 'Weapons'.
Como para que cuando se estrene la próxima película de Cregger, este, al igual que Paul W.S. Anderson, sea introducido como también el director de 'Resident Evil'... aunque, obviamente, con una connotación diametralmente opuesta.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex











CRÍTICA: ¡Videojuego!
Del director de 'Horizonte Final' y 'Soldier'.
Eso podría haber puesto en el cartel del 'Resident Evil' de 2002 de haber sido ambas los éxitos comerciales y artísticos que fueron 'Barbarian' y 'Weapons'. Una 'Resident Evil' que en realidad ni estaba ni está nada mal, en especial para la época, por más que su recuerdo se haya visto enturbiado por culpa de sus secuelas. Tanto como lo ha hecho la carrera del propio Paul W.S. Anderson.
Obviamente, el 'Resident Evil' de Zach Cregger tiene poco que ver con aquella saga, estando mucho más próxima a 'Evil Dead', con Austin Abrams haciendo de Bruce Campbell: Un infortunado contra el mundo (lleno de "eviles" grotescos y porculeros). 'Bryan Vs. Resident Evil'. A veces no hay por qué complicarse. Basta con un pobre pero aguerrido desgraciado dispuesto a... sobrevivir.
'La Odisea' de un joven en pos de su Penélope a través del mundo de 'Resident Evil', donde lo único que no intentará matarte es lo que ya está muerto. Las intenciones de Cregger son claras: Un joven y 90 minutos de reloj. Una suerte de 'Mad Max: Furia en la carretera' a pie donde la marcha sólo se detiene para coger aire. Y a reactivar la marcha, con aún más ganas de marcha si cabe.
Sencilla y directa, tanto como efectiva y convincente durante 90 minutos sin desperdicio ni grandes altibajos donde no faltan sustos, monstruos, casquería, tacos y esa ácida jocosidad que (con moderación) tan bien encaja con el terror. Lo que es esta 'Resident Evil', una estimulante adaptación de lo que bien podría ser un videojuego (¡!) en la que el jugador tiene una sola misión: Sobrevivir.
Con ella Cregger consigue no sólo sobrevivir, sino, sobre todo, un 2x1 que hasta hace no mucho parecía difícil: dignificar una película basada en un videojuego... y también una película de 'Resident Evil'. Por más que debido a su idiosincrasia carezca de una estructuración obvia -equivalente a las cinemáticas- que asiente, o incluso eleve su impacto a un nivel algo más emocional y no tan reactivo.
No por ello se disfruta menos, ni mucho menos de forma tan conveniente como golosa, si bien, su buen sabor de boca no tarda en enfrentarse a la impresión de que, como el correcalles al que fácil se le puede reducir, le falta entidad propia. Le "falta chicha" para que además de impactar, este "tren de la bruja" deje a su vez algún poso como el que, sin ir más lejos, dejaban 'Barbarian' y 'Weapons'.
Como para que cuando se estrene la próxima película de Cregger, este, al igual que Paul W.S. Anderson, sea introducido como también el director de 'Resident Evil'... aunque, obviamente, con una connotación diametralmente opuesta.
Nota: 7.0
El pensamiento de casi todos viendo el primer tráiler era: "Esto no parece Resident Evil." Pero estando quién estaba en la dirección, había confianza y después de las unánimes críticas de profesionales y público, el hype aumentó considerablemente. Pero ¿se siente Resident Evil o podría haberse titulado "película de terror y zombis X"? Pues aunque parezca contradictorio, podría responder a ambas preguntas, que sí, o entendería opiniones en ambos sentidos. Quien espere a algún personaje mítico de la saga y lo crea indispensable pues va a sentir que esto no es Resident Evil. Pero hay ya varios videojuegos de la saga, siendo además de los más aclamados, que, al igual que en la película, interpretas a un personaje anónimo que se encuentra de repente en el medio de los daños causados directa o colateralmente por Umbrella y lo que pasa o pasó en Raccoon City. Además de estos elementos el film ofrece varios guiños y momentos que harán las delicias de los fans. Junto a un variado repaso a enemigos y criaturas vistas en los videojuegos.
Pero entrando en sensaciones, el primer e inesperado calificativo que me viene a la mente para esta película es "muy divertida". Sus altas, constantes y arriesgadas dosis de comedia funcionan muy bien. Y aunque contrastan con los momentos de tensión y acción, se complementan a las mil maravillas. Es inevitable pensar en algunas películas de Sam Raimi que compaginaban tan bien terror, gore y comedia.
Zach Cregger mantiene el notable nivel de sus anteriores trabajos y e incluso puede que esta sea su obra más regular y redonda. Y lo hace corriendo el riesgo de adaptar una saga icónica, la cual lleva su terreno haciéndola suya, consiguiendo además que se sienta fresca y original.
Leo calificativos tan extremadamente positivos y llevados al límite que quizás no jueguen a su favor cuando la gente, en próximas semanas, vaya a ir a verla, esperando la mejor película de la historia de los videojuegos y del terror, cuanto menos. Yo no he salido del cine con la sensación de que me haya cambiado la vida ni seguramente esté en el podio de mis películas favoritas del año. Pero sin duda es una gran aportación al género y un reinicio de una saga de la que quiero ver más. De hecho el mayor "defecto" que le puedo poner a la película es que se hace muy corta.
Tengo ganas de volverla a ver en casa en VOSE. Si bien, en general, nuestro país tiene buen doblaje y el del personaje protagonista no chirría, creo que tanto él como, sobre todo, los secundarios y todos los chascarrillos, van a mejorar muchísimo en versión original.
Nota: 7'3